Bianca Andreescu regresó al circuito WTA en 2026 tras años marcados por lesiones crónicas, incluida una appendicectomía de urgencia en 2025. La campeona del US Open 2019 comenzó el año desde el ranking 228 del mundo y, paso a paso, reconstruyó su carrera desde los torneos ITF. Su caso reaviva una pregunta clave en medicina deportiva: ¿cómo se recupera el cuerpo de múltiples lesiones consecutivas y qué pueden aprender los deportistas de su experiencia?
El regreso que pocos esperaban: de la lista ITF al WTA en 2026
La tenista canadiense comenzó 2026 de la manera más discreta posible para una exganadora de Grand Slam: compitiendo en el circuito ITF en torneos de Florida. El resultado sorprendió al mundo del tenis: 13 victorias en 14 partidos entre enero y febrero de 2026, incluyendo títulos en Bradenton y Vero Beach.
Cuando regresó al circuito WTA en el ATX Open de Austin (Texas), recibió una wild card y perdió en primera ronda. Pero una semana después, en el Charleston Open, consiguió su primera victoria en el WTA desde julio de 2025, derrotando a Dalma Gálfi en tres sets (1-6, 6-4, 6-1). Una victoria que para muchos fue más significativa que muchos títulos.
Lo que hace el caso de Andreescu médicamente relevante no es el resultado deportivo, sino el proceso. En siete años, la tenista ha sufrido una rodilla operada, una lesión de espalda, una lesión de muñeca, problemas de tobillo y, en 2025, una appendicectomía de emergencia. Todo ello en un cuerpo que tenía solo 19 años cuando ganó el US Open en 2019 y que nunca pudo consolidar ese éxito por la cascada de lesiones que vino después.
Por qué los médicos deportivos analizan su caso con atención
Los especialistas en medicina deportiva destacan el caso de Andreescu como un ejemplo de recuperación múltiple escalonada: la situación clínica en que un atleta debe recuperarse no de una lesión aislada, sino de una cadena de lesiones que se superponen en el tiempo y comprometen diferentes estructuras musculoesqueléticas.
Según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (MedlinePlus), las lesiones deportivas se clasifican en agudas —esguinces, fracturas, desgarros— y crónicas —tendinitis, estrés óseo, lesiones por sobreuso. La principal diferencia no está solo en el dolor, sino en el tiempo de recuperación y en la probabilidad de recurrencia: el tejido cicatrizal formado tras una lesión es menos elástico que el original, lo que aumenta el riesgo de una nueva lesión en la misma zona.
Tres factores hacen que el patrón de lesiones de Andreescu sea especialmente complejo desde el punto de vista médico:
1. Múltiples regiones anatómicas afectadas. No se trata de una lesión recurrente en el mismo sitio, sino de episodios en diferentes estructuras: rodilla, espalda, muñeca, tobillo, abdomen. Esto sugiere un componente de sobrecarga sistémica que trasciende la biomecánica individual de cada lesión.
2. La carga sobre un cuerpo en desarrollo. Ganar un Grand Slam a los 19 años y someterse a la presión máxima del circuito antes de que el aparato musculoesquelético haya alcanzado su madurez completa —entre los 21 y 23 años en mujeres— es uno de los factores de riesgo reconocidos en medicina del deporte de alto rendimiento.
3. El componente psicológico. Andreescu ha declarado públicamente: "El tenis me dejará un día". Ha retomado la música —sube canciones a SoundCloud— como parte de su proceso de reconstrucción mental. Los médicos reconocen este tipo de distanciamiento como una señal positiva: los atletas con identidades más amplias que su deporte toleran mejor las lesiones prolongadas, presentan menos kinesiofobia y vuelven al deporte de forma más sostenible.
Cuatro criterios médicos para saber cuándo volver al deporte
El caso de Andreescu no es solo relevante para atletas profesionales. Los médicos deportivos señalan que los mismos patrones de lesión que afectan a las élites —sobrecarga, recuperación incompleta, presión por volver antes de tiempo— son exactamente los que afectan a deportistas amateurs de running, crossfit, pádel o ciclismo.
Como se analiza en este artículo sobre el regreso de Leylah Fernandez tras su lesión de muñeca y cuándo deben volver al juego los tenistas, la pregunta clave no es "¿cuánto tiempo debo descansar?" sino "¿cómo sé que estoy listo para volver?"
Los especialistas en medicina del deporte identifican cuatro criterios clínicos básicos para determinar el momento correcto de reincorporación:
- Ausencia de dolor en reposo y en carga. No solo que no duela en el sofá: debe no doler al realizar los movimientos específicos del deporte con carga progresiva.
- Rango de movimiento restaurado. La articulación afectada debe alcanzar una movilidad igual o superior al 90% respecto a la extremidad sana o a los valores previos a la lesión.
- Fuerza muscular recuperada. Volver al deporte con menos del 85% de fuerza en el músculo afectado multiplica por 2.5 el riesgo de recaída, según estudios de rehabilitación deportiva.
- Sin miedo al movimiento. La kinesiofobia —el miedo al dolor durante el movimiento— retrasa la recuperación funcional incluso cuando la lesión está técnicamente curada. Evaluar este componente psicológico es parte del protocolo de alta de muchos especialistas en medicina deportiva.
Cuándo consultar a un médico deportivo: señales que no debes ignorar
La experiencia de Andreescu ilustra una lección que los médicos deportivos repiten constantemente: volver demasiado pronto es más peligroso que esperar. Cada lesión no tratada adecuadamente añade complejidad al siguiente episodio y eleva el riesgo de que una lesión aguda se convierta en crónica.
Los especialistas recomiendan consultar a un médico deportivo en cualquiera de estas situaciones:
- Dolor que persiste más de 72 horas después del esfuerzo físico habitual.
- Inflamación visible o sensación de calor en una articulación, incluso sin dolor intenso.
- Segunda lesión en la misma zona dentro de los 12 meses siguientes a la primera.
- Interrupción de la actividad deportiva habitual por más de dos semanas consecutivas.
- Pérdida de rango de movimiento que no mejora tras 48-72 horas de reposo relativo.
No esperar a que el dolor sea insoportable —o a que la siguiente temporada obligue a descansar— es la diferencia entre una carrera larga y una plagada de recaídas. Bianca Andreescu lo aprendió de la manera más dura, y en 2026 parece estar recogiendo los frutos de haberlo hecho bien esta vez.
Este artículo tiene carácter informativo y no constituye diagnóstico médico. Ante cualquier duda sobre una lesión deportiva, consulta con un profesional de la salud.
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Sofía García