Cinco personas murieron y otras 44 resultaron heridas la madrugada del viernes 29 de mayo de 2026 cuando un autobús de la empresa E&P Travel embistió a seis vehículos en la autopista I-95, en el condado de Stafford, Virginia. El siniestro ocurrió a las 2:35 a.m. cerca del kilómetro 146 de la vía, en una zona de obras donde el tráfico estaba detenido. El conductor, Jing S. Dong, de 48 años, fue detenido y enfrenta dos cargos de homicidio involuntario. La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) investiga si la velocidad excesiva y la fatiga al volante fueron factores determinantes.
Las víctimas y la magnitud del impacto
Entre los cinco fallecidos está la familia Doncev, originaria de Massachusetts: Dmitri y Ecaterina Doncev, junto a sus dos hijos Emily, de 13 años, y Mark, de 7. Viajaban al sur para asistir a una boda. También falleció Priscilla Mafalda, de 25 años, residente de Worcester, Massachusetts.
De los 44 heridos, tres presentaron lesiones críticas. Diecinueve pacientes fueron trasladados a los hospitales del sistema Mary Washington Healthcare en Fredericksburg, donde cinco continúan internados. El hospital Stafford y el Spotsylvania Regional Medical Center atendieron a otros 27 pacientes, la mayoría de los cuales ya recibieron el alta médica.
Qué le ocurre al cuerpo en un choque a alta velocidad
Un accidente de múltiples vehículos como el de la I-95 genera fuerzas físicas que el cuerpo humano no está diseñado para absorber. En fracciones de segundo, el cuerpo sufre una desaceleración abrupta mientras los órganos internos continúan moviéndose a la velocidad previa al impacto.
Los principales tipos de lesiones que emergen en accidentes de este tipo son:
Traumatismo craneoencefálico (TCE): Una conmoción cerebral puede ocurrir incluso sin golpe directo en la cabeza. El cerebro se mueve dentro del cráneo durante el impacto. Los síntomas incluyen dolor de cabeza persistente, confusión, visión borrosa, náuseas o sensibilidad a la luz. Según el Instituto Nacional de la Salud de EE.UU. (MedlinePlus), las lesiones cerebrales traumáticas son una de las causas principales de discapacidad y muerte en accidentes de tráfico.
Lesiones internas: Los órganos del abdomen —bazo, hígado, riñones— pueden sangrar internamente sin señales externas visibles. El dolor abdominal, la presión baja o la sensación de desmayo después de un accidente son señales de alerta que requieren atención inmediata.
Latigazo cervical y daño en columna: El movimiento brusco del cuello hacia adelante y atrás puede lesionar los músculos, ligamentos y vértebras cervicales. El dolor puede aparecer horas o incluso días después del accidente.
Las lesiones que no siempre se ven de inmediato
Uno de los mayores peligros después de un accidente grave es asumir que, si no hay dolor agudo en el momento, todo está bien. La adrenalina que el cuerpo libera durante una situación de emergencia puede enmascarar el dolor durante varias horas.
Los médicos de urgencias documentan frecuentemente casos donde los pacientes llegaron al sitio del accidente en aparente buen estado pero desarrollaron síntomas graves días después. Las hemorragias internas lentas, los hematomas subdurales y las fracturas no diagnosticadas de costillas son algunas de las condiciones que pueden escapar a la evaluación inicial si no se realiza una exploración completa.
Por eso, cualquier persona involucrada en un accidente vehicular de importancia —aunque haya caminado sola de la escena— debe ser evaluada por un médico dentro de las primeras 24 a 48 horas.
Cuándo acudir de urgencia al hospital
Hay señales que no admiten espera. Después de un accidente, busca atención de emergencia de inmediato si presentas:
- Dolor de cabeza intenso o que empeora con el tiempo
- Pérdida de conocimiento, aunque sea breve
- Confusión, desorientación o dificultad para hablar
- Dolor en el pecho o dificultad para respirar
- Dolor abdominal severo o hinchazón visible
- Sangre en la orina
- Entumecimiento u hormigueo en brazos o piernas
- Visión doble o pérdida de visión
En el accidente de la I-95, las víctimas con lesiones críticas fueron trasladadas directamente a centros de trauma. Para quienes pudieron salir por sus propios medios del autobús o de sus vehículos, la evaluación médica posterior no es opcional: es parte del cuidado responsable de la propia salud.
El trauma emocional: la herida que menos se ve
Los sobrevivientes de accidentes graves tienen un riesgo significativo de desarrollar trastorno de estrés postraumático (TEPT). Imágenes recurrentes del accidente, insomnio, irritabilidad intensa o el miedo a subir a un vehículo son síntomas que pueden aparecer semanas después del evento.
El TEPT no es debilidad. Es una respuesta neurológica normal ante un evento traumático severo. Y, como cualquier condición médica, mejora significativamente con la intervención temprana de un profesional de salud mental.
Sobrevivientes del accidente de la I-95 que hablaron con medios locales describieron la escena con estas palabras: "Sangre por todas partes, gente gritando". Procesar ese tipo de exposición sin apoyo profesional tiene consecuencias a largo plazo.
Quién puede ayudarte después de un accidente
La atención médica es el primer paso. Pero los procesos que siguen —tratamiento de rehabilitación, manejo del dolor crónico, atención psicológica— requieren la coordinación de diferentes especialistas.
Un médico de cabecera o de medicina familiar puede coordinar ese proceso: derivarte al especialista correcto, documentar las lesiones para cualquier trámite posterior y hacerte un seguimiento estructurado. En ExpertZoom puedes encontrar médicos verificados que atienden en español y conocen el sistema de salud en tu estado.
No esperes a que los síntomas se agraven. El tiempo que pasa entre un accidente y la evaluación médica puede determinar la velocidad y la calidad de la recuperación.
Este artículo tiene finalidad informativa y no reemplaza la evaluación médica profesional. Si tuviste un accidente, consulta con un médico lo antes posible.

Sofía García