Messi a los 39 años: lo que su protocolo de recuperación enseña a los futbolistas amateurs en EE.UU.

Lionel Messi en acción durante la Copa del Mundo 2018, representando la longevidad atlética de élite

Photo : Voltmetro / Wikimedia

7 min de lectura 11 de octubre de 2026

A los 39 años y con más de dos décadas en la élite del fútbol mundial, Lionel Messi fue convocado nuevamente por la selección argentina para los partidos de clasificación al Mundial ante Paraguay (12 de octubre, Buenos Aires) y Perú (17 de octubre, Lima). Su regreso llega apenas unos meses después de la distensión del isquiotibial izquierdo que lo preocupó en mayo de 2026, y mientras Inter Miami —campeón del Supporters' Shield por primera vez en su historia— se prepara para su debut en los playoffs de la MLS, con el primer partido previsto para el 25 de octubre en Fort Lauderdale. Pero la historia detrás de este regreso no es solo deportiva: es médica. Y tiene implicaciones directas para cualquier persona que juegue fútbol amateur en Estados Unidos.

El regreso más esperado: a los 39, de vuelta desde cero

En mayo de 2026, durante un partido de Inter Miami contra el Philadelphia Union, Messi se retiró del campo en el minuto 73 sujetándose el isquiotibial izquierdo. Los estudios médicos confirmaron una distensión muscular leve —sin rotura fibrilar— con un tiempo estimado de recuperación de 10 a 14 días. Para los aficionados, fue un alivio. Para los especialistas en medicina deportiva, fue una confirmación: incluso a los 38 años (en ese momento), el mayor jugador de todos los tiempos no es inmune al desgaste muscular que afecta a cualquier atleta de alto rendimiento.

Lo llamativo no fue la lesión en sí misma, sino la velocidad del regreso. En agosto de 2026, Messi volvió a los entrenamientos con Inter Miami antes de lo previsto, y en octubre, Scaloni no dudó en convocarlo para los dos compromisos más críticos de la fase clasificatoria. En informes de prensa especializados, el médico deportólogo Ricardo Iriel advirtió que el factor clave en ese tipo de recuperación no es el tiempo transcurrido, sino la adherencia estricta al protocolo de rehabilitación funcional. "Apurar los tiempos es el error que convierte una lesión de grado 1 en una de grado 2", señaló.

Lo que la ciencia dice sobre los isquiotibiales en futbolistas mayores de 30

Los músculos isquiotibiales —también llamados hamstrings— son los protagonistas de las lesiones más comunes en el fútbol: representan entre el 25% y el 30% de todas las lesiones de tejido blando en jugadores profesionales, según el Registro de Lesiones de la UEFA. En atletas recreativos mayores de 30 años, la tasa de recurrencia puede superar el 34% si no se aplica un protocolo de rehabilitación estructurado.

Las lesiones isquiotibiales se clasifican en tres grados:

  • Grado 1 (distensión leve): 1 a 3 semanas de recuperación
  • Grado 2 (desgarro parcial): 4 a 8 semanas de recuperación
  • Grado 3 (rotura completa): de 3 a 6 meses, con posible cirugía

Además, el riesgo de sufrir este tipo de lesión aumenta significativamente con la edad. Según estudios publicados en el British Journal of Sports Medicine, los futbolistas mayores de 35 años que compiten con alta frecuencia de partidos tienen hasta un 30% más de probabilidad de sufrir una distensión isquiotibial que sus compañeros menores de 28 años. La diferencia no está en la técnica ni en la velocidad: está en la capacidad de recuperación entre esfuerzos.

La situación de atletas veteranos de élite como Luis Suárez a los 39 años ilustra que este no es un problema exclusivo de Messi: cualquier futbolista por encima de los 35 años que siga compitiendo a nivel competitivo necesita protocolos de recuperación más largos y más especializados para evitar recaídas.

El protocolo de recuperación que permite jugar a los 39

Lo que diferencia a Messi de un amateur no son solo sus condiciones físicas innatas, sino el acceso a un sistema médico de alto rendimiento que aplica un protocolo estructurado de cinco fases:

  1. Fase aguda (primeras 48-72 horas): Diagnóstico por imagen (ecografía o resonancia magnética), reposo relativo, crioterapia y control antiinflamatorio.
  2. Fase subaguda (días 3-7): Movilización progresiva, ejercicios isométricos de bajo impacto para mantener el tono muscular sin tensionar la zona afectada.
  3. Rehabilitación activa (semanas 2-3): Trabajo excéntrico específico (protocolo nórdico de isquiotibiales), fortalecimiento de glúteos y musculatura estabilizadora.
  4. Retorno progresivo (semanas 3-4): Carrera a intensidades crecientes, cambios de dirección controlados, movimientos específicos del deporte.
  5. Alta funcional y prevención (semana 4 en adelante): Test de fuerza comparativa entre ambas piernas, trabajo de mantenimiento preventivo dos veces por semana.

El error más frecuente en atletas recreativos —y el que convierte lesiones menores en problemas de semanas o meses— es saltarse las fases 3 y 4: retoman la actividad completa cuando el dolor ha desaparecido, no cuando el músculo ha recuperado su integridad funcional. El dolor es una guía imperfecta; la fuerza y la simetría muscular son los indicadores reales de readaptación.

Tu partido del domingo: el escenario que lo cambia todo

Imagina a Carlos, un jugador amateur de 34 años residente en Houston que disputa una liga los domingos y sale a correr tres veces por semana. Durante un partido de octubre de 2026, en el minuto 62, siente una punzada en la parte posterior del muslo izquierdo al arrancar hacia el área. El dolor es 4 sobre 10 —molesto pero soportable. Termina el partido caminando.

Escenario A — Sin consulta médica especializada: Carlos aplica hielo en casa y decide "ver cómo evoluciona". A los cinco días el dolor ha bajado a 2/10 y el jueves vuelve a los entrenamientos. El domingo siguiente, al tercer esfuerzo de alta intensidad, el músculo cede de nuevo. Ahora el dolor es 8/10 y no puede apoyar con normalidad. La ecografía en urgencias confirma un desgarro parcial de grado 2. Tiempo de recuperación: 6 a 8 semanas. Costo estimado —urgencias + fisioterapia sin cobertura total de seguro— entre $900 y $1,600 dólares. Y con un 34% de probabilidades de recaída en los siguientes 12 meses si no completa el protocolo completo de rehabilitación.

Escenario B — Consulta con especialista en medicina deportiva en las primeras 48 horas: Carlos acude a un médico deportólogo antes de que pase un día y medio desde la lesión. La ecografía confirma una distensión de grado 1, sin rotura fibrilar. El especialista prescribe un protocolo de 14 días: ejercicios excéntricos progresivos, dos sesiones de fisioterapia, y la instrucción clara de no retomar la carrera hasta superar el test funcional de fuerza. Costo total con copago de seguro médico habitual en EE.UU.: entre $150 y $280 dólares. Carlos vuelve a jugar en 16 días. Sin recaída.

Si / entonces: si el primer domingo tras tu lesión ya estás entrenando porque "ya no duele", estás asumiendo un riesgo que en el 34% de los casos se traduce en 4 a 6 semanas adicionales de recuperación y entre $700 y $1,300 dólares más en costos médicos. Messi tiene acceso a los mejores fisiólogos y médicos deportivos del planeta. Un jugador de la liga del domingo en Miami, Houston o Los Ángeles puede acceder al mismo nivel de rigor diagnóstico a través de un especialista en medicina deportiva —sin necesidad de ser estrella del Inter Miami.

Qué puede hacer por ti un especialista en medicina deportiva

La medicina deportiva no es un lujo reservado a atletas profesionales. En Estados Unidos, los médicos especializados en medicina del deporte están habilitados para diagnosticar lesiones musculares mediante imagen, diseñar protocolos de retorno personalizados según tu edad y tipo de actividad, y aplicar tratamientos preventivos que reducen la probabilidad de recaída.

Según datos del American College of Sports Medicine, los atletas recreativos que reciben atención médica especializada en las primeras 72 horas tras una lesión muscular leve reducen su tiempo de recuperación en un promedio del 38% y tienen un 45% menos de probabilidades de recaída en los seis meses siguientes. Para quien juega una liga competitiva los fines de semana, esos números se traducen en algo muy concreto: volver a jugar en dos semanas en lugar de en dos meses.

Si practicas fútbol amateur, running o cualquier deporte con explosividad y cambios de dirección, una consulta temprana con un especialista en medicina deportiva no es un gasto: es la inversión más eficiente que puedes hacer para proteger tu rendimiento y tu cuerpo a largo plazo.

Messi llega a los 39 años convocado para clasificar al Mundial. El secreto no está en sus genes —aunque ayudan—: está en rodearse de los especialistas correctos, actuar rápido ante las lesiones y no improvizar con la recuperación. Eso sí está al alcance de cualquier jugador, en cualquier liga.

Este artículo es de carácter informativo y no reemplaza la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la salud. Ante cualquier lesión muscular, consulta con un especialista en medicina deportiva.

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