Elisabetta Cocciaretto llegó a los cuartos de final del Mubadala DC Open 2026 con una victoria que pocos anticipaban: 6-3, 4-6, 6-3 sobre Emma Navarro, la tenista estadounidense sembrada en el torneo. La italiana de 25 años, actualmente rankeada número 41 en el circuito WTA, enfrenta este 31 de julio a Naomi Osaka —tercera cabeza de serie— con al menos $47,750 ya garantizados en el bolsillo. Pero detrás del drama deportivo hay una pregunta que los atletas hispanos en Estados Unidos rara vez se hacen en voz alta: ¿qué se hace con ese dinero cuando empieza a llegar en serio?
La temporada que confirma a Cocciaretto como contendiente
La historia de Cocciaretto en 2026 comenzó de la mejor manera posible. En enero, ganó el torneo de Hobart derrotando a Iva Jovic en la final 6-4, 6-4: su segundo título WTA y el primero desde 2023. Esa victoria marcó el inicio de una temporada de consistencia en el circuito, con resultados que la han llevado desde la periferia de la élite hasta el top 41 del mundo.
En Washington, esa consistencia se repitió. Primero eliminó a Clara Tauson y luego se impuso sobre Navarro —número 7 del mundo— en un partido de tres sets que mostró su capacidad para crecer a lo largo de un partido exigente. Con $3.295 millones de dólares acumulados en su carrera, según estadísticas oficiales de la WTA, Cocciaretto forma parte del pequeño grupo de tenistas que han convertido el circuito en una fuente de ingresos significativa y sostenida.
Esa cifra, sin embargo, no llega sola. Llegó torneo a torneo, año a año, con victorias como la de esta semana. Y detrás de cada torneo hay una decisión financiera que muchos atletas toman demasiado tarde.
Los números detrás del cuarto de final
El Mubadala DC Open 2026 tiene un fondo de premio total femenino de $1.637.982, un 27% más que el año anterior. La distribución por ronda es la siguiente:
- Cuartos de final: $47,750
- Semifinal: $90,900
- Final: $155,000
- Campeona: $252,000
Cocciaretto tiene garantizado el piso. Si supera a Osaka —a quien los modelos de predicción dan solo un 18% de probabilidades de derrotar, según Dimers— podría casi doblar ese premio con un solo partido más. Pero sea cual sea el resultado hoy, la pregunta financiera es la misma: ¿cuánto de esos $47,750 llegará realmente a su patrimonio personal?
En Estados Unidos, los atletas internacionales que compiten y cobran premios tributan sobre esos ingresos. Y para los atletas hispanos que residen en EE.UU. y compiten en circuitos locales o regionales, la situación es incluso más directa: cada dólar de premio es ingreso gravable.
Lo que las academias de tenis no enseñan sobre el dinero
En Estados Unidos, los ingresos de competición deportiva se clasifican como self-employment income (trabajo por cuenta propia), no como salario de empleado. Eso tiene consecuencias fiscales directas que sorprenden a muchos atletas cuando llega la temporada de impuestos en abril.
El IRS exige un self-employment tax —equivalente a la cotización a la Seguridad Social y Medicare— del 15.3% sobre los ingresos netos del trabajo autónomo, además del impuesto federal sobre la renta y el impuesto estatal correspondiente. Para un atleta que recibe ingresos irregulares a lo largo del año y no realiza pagos trimestrales estimados, la factura fiscal de abril puede ser devastadora. El IRS explica en detalle cómo funciona este impuesto para trabajadores independientes en el país.
Para un atleta hispanohablante que empieza a ganar en torneos WTA, ITF o ligas semiprofesionales en EE.UU., esta realidad es crítica de entender desde el primer premio, no desde el décimo.
De $47,750 a $23,000: cómo los impuestos erosionan los premios sin planificación
Tomemos el caso de Valentina, tenista de 24 años de origen colombiano que compite en el circuito ITF en EE.UU. y acaba de ganar $47,750 en un torneo en Washington DC. Valentina no tiene historial previo como atleta autónoma y decide gestionar el dinero por su cuenta.
Lo que ocurre en los meses siguientes:
- Paga a su entrenador ($800 por semana durante el mes de preparación = $3,200)
- Cubre desplazamientos y alojamiento en el torneo ($2,100)
- Compra equipamiento nuevo ($600)
- Le quedan $41,850 en cuenta
Llega abril. Valentina no había realizado pagos trimestrales estimados al IRS, algo obligatorio cuando se prevé deber más de $1,000 en impuestos sobre trabajo autónomo en el año. El IRS le cobra el self-employment tax del 15.3% sobre ingresos netos ($41,850 × 15.3% = $6,403), el impuesto federal del 22% sobre el tramo correspondiente ($9,207) y el impuesto estatal de Maryland del 5.75% ($2,406). Total de impuestos: $18,016. A eso se suma una multa por no haber realizado pagos estimados trimestrales: $340.
Resultado: de $47,750 de premio de partida, Valentina se queda con aproximadamente $23,394 netos tras impuestos y gastos básicos.
Si, en cambio, Valentina hubiera consultado a un asesor de gestión patrimonial antes de la temporada, el escenario sería diferente:
- Registra los $5,900 de gastos de entrenamiento, viaje y equipamiento como deducciones legítimas → base imponible reducida a $41,850
- Realiza pagos trimestrales estimados en abril, junio, septiembre y enero → sin penalización ($0 de multa)
- Con asesoría, constituye una LLC unipersonal para separar ingresos deportivos de gastos personales → deduce adicionalmente cuotas de federación e inscripciones
- Impuesto final efectivo calculado correctamente sobre la base reducida: $14,800
Resultado con planificación: $26,650 netos — $3,256 más en el bolsillo en un solo torneo, sin hacer nada ilegal, solo usando las herramientas disponibles correctamente.
Esa diferencia de $3,256 por torneo, repetida en diez competiciones al año durante ocho años de carrera activa, supera los $260,000 — una cantidad equivalente al salario completo de un puesto profesional de tiempo completo que nadie en las academias de tenis mencionó nunca.
Tres principios que los expertos en gestión patrimonial aplican con atletas
Los asesores financieros especializados en deportistas hispanos en Estados Unidos identifican tres errores que se repiten con independencia del nivel del atleta:
Tratar el premio como sueldo regular. Un torneo no garantiza el siguiente. Los meses sin competición —por lesiones, descenso en clasificaciones o vacíos en el calendario— pueden traer ingresos cero. La planificación de liquidez, con reservas equivalentes a seis meses de gastos cubiertos, es el primer paso que todo atleta profesional debería tener antes de su primera temporada en torneos internacionales.
Ignorar la ventana de inversión temprana. A los 25 años, el tiempo es el activo más valioso que tiene un atleta. Una inversión mensual de $600 en un fondo indexado diversificado, mantenida de forma constante desde los 25 hasta los 45 años, puede crecer hasta aproximadamente $290,000 con un retorno histórico promedio del 7% anual. Esperar a los 35 para empezar reduce esa cifra a menos de la mitad — no por culpa de los mercados, sino por perder diez años de interés compuesto.
No diferenciar entre ingresos de deporte e ingresos de imagen o patrocinio. Las deportistas que además tienen acuerdos de patrocinio, apariciones en eventos o presencia en redes sociales monetizada tienen múltiples flujos de ingreso con tratamientos fiscales distintos. Sin un asesor que los estructure correctamente, es fácil mezclarlos y pagar más de lo necesario — o, peor, menos de lo requerido y enfrentar una auditoría del IRS.
Los tres problemas tienen solución, pero solo si se abordan antes de que el dinero llegue, no después de que ya se haya gastado.
Lo que ocurre hoy en Washington y lo que significa para mañana
El partido entre Cocciaretto y Osaka está programado para hoy, 31 de julio, a las 2:00 PM ET en el Rock Creek Park Tennis Center. Naomi Osaka llega como tercera sembrada y gran favorita. Pero en una semana en la que Cocciaretto ya eliminó a Tauson y a la número 7 del mundo, ignorar su nivel sería un error.
Sea cual sea el resultado, la italiana se lleva mínimo $47,750 del Mubadala DC Open. Bien gestionados, con planificación fiscal y asesoría profesional, esos fondos pueden ser el primer ladrillo de un patrimonio sólido. Mal gestionados, pueden evaporarse entre impuestos no previstos, gastos apresurados y decisiones sin estrategia.
El caso de Cocciaretto — $3.295 millones acumulados en carrera a los 25 años — muestra que la consistencia deportiva funciona. La pregunta para cualquier atleta hispano que aspire a ese camino es si la consistencia financiera estará a la altura.
Si compites profesionalmente en EE.UU. o estás en la transición hacia el circuito profesional, consultar a un asesor de gestión patrimonial especializado en atletas antes de que llegue la temporada es la decisión más rentable que puedes tomar este año.
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Aviso legal: Este artículo tiene carácter exclusivamente informativo. No constituye asesoría financiera, fiscal ni de inversión. Para decisiones sobre gestión de ingresos deportivos y obligaciones tributarias en Estados Unidos, consulta a un profesional certificado en gestión patrimonial o un asesor fiscal especializado.

Andrea García