Chet Holmgren y el contrato máximo de la NBA: lo que los atletas jóvenes deben saber sobre sus derechos

Chet Holmgren en acción durante un partido universitario de baloncesto

Photo : Steve Cheng, Bruin Report Online / Wikimedia

5 min de lectura 21 de mayo de 2026

Chet Holmgren fue nombrado All-Star de la NBA por primera vez en febrero de 2026 y promedió 18.6 puntos con 60 % de acierto en los playoffs antes de las Finales de la Conferencia Oeste. Sin embargo, en el Juego 1 contra los San Antonio Spurs el 19 de mayo, el pívot de los Oklahoma City Thunder solo anotó 8 puntos con 28.6 % en tiros de campo, enfrentando la presión defensiva de Victor Wembanyama. Más allá del marcador, la temporada 2025-26 sitúa a Holmgren en el umbral de un contrato máximo que podría valer más de 300 millones de dólares. Su caso pone sobre la mesa una pregunta que muchos atletas jóvenes —y sus familias— se hacen tarde: ¿cuándo necesito un abogado deportivo?

Los contratos de novato en la NBA: lo que protegen y lo que no

La NBA opera bajo un Convenio Colectivo de Trabajo (CBA, por sus siglas en inglés) que establece escalas salariales estrictas para los jugadores de primera ronda del draft. Holmgren, seleccionado en el número 2 del draft de 2022, firma su carrera bajo la escala de novato: cuatro años con el primer par garantizado y los dos últimos con opciones del equipo o del jugador.

Cuando esa escala termina, el atleta enfrenta la negociación más importante de su vida profesional. El CBA contempla extensiones de jugador designado —conocidas popularmente como extensiones Rose Rule o supermax— que permiten a los equipos ofrecer un contrato máximo de entre el 25 % y el 35 % del tope salarial de la liga, dependiendo de los premios y logros individuales del jugador.

Lo que la escala de novato no protege es igualmente importante: no cubre disputas sobre cláusulas de protección ante lesiones, diferencias de interpretación en los bonos de rendimiento ni conflictos con agentes o equipos sobre el cumplimiento de compromisos de marketing o imagen. Ahí es donde entra el abogado deportivo.

El momento crítico: cuando el jugador pasa de agente a abogado

Muchos atletas jóvenes dependen exclusivamente de su agente para todo. El agente negocia el contrato, coordina los endosos y gestiona las relaciones con el equipo. Sin embargo, el agente deportivo y el abogado deportivo tienen funciones distintas y, en ocasiones, intereses que no son perfectamente alineados.

El agente trabaja a comisión —generalmente entre el 3 % y el 4 % del valor del contrato—, lo que puede crear incentivos para cerrar acuerdos rápidamente en lugar de optimizar cada cláusula. El abogado deportivo, en cambio, puede revisar de forma independiente el lenguaje contractual, identificar cláusulas desfavorables y asesorar al atleta sobre sus derechos legales en escenarios específicos: una lesión que impida cumplir la temporada, una sanción disciplinaria del equipo, o una disputa sobre el incumplimiento de garantías.

Según la Oficina de Normas Laborales de la Gestión del Departamento de Trabajo de EE. UU., los empleados —incluyendo deportistas profesionales que trabajan bajo convenios colectivos— tienen el derecho a ser representados y a negociar las condiciones de su empleo. Ese derecho solo se ejerce plenamente cuando el atleta cuenta con asesoría legal especializada, no solo con un representante comercial.

Cláusulas que todo contrato deportivo debería incluir

La situación de Holmgren, cuyo historial incluye una temporada entera perdida por baja densidad ósea antes de llegar a la NBA, hace especialmente relevante el análisis de ciertas cláusulas contractuales. Pero estos elementos no son exclusivos de los atletas de élite; aplican también en contratos universitarios, semiprofesionales o de ligas menores.

Protección ante lesiones. Las cláusulas de compensación por lesión determinan si el jugador sigue cobrando si no puede completar la temporada. En la NBA los contratos garantizados cubren el salario completo, pero en otros niveles la situación es más ambigua.

Bonos de rendimiento. Los contratos suelen incluir incentivos ligados a estadísticas (puntos por partido, presencias en el All-Star, trofeos MVP). Es fundamental que las métricas estén definidas con precisión: un bono ligado a "20 puntos por partido" puede calcularse de formas distintas dependiendo del número de partidos jugados.

Derechos de imagen y marketing. La licencia de imagen del jugador tiene un valor económico independiente del salario. El contrato debe especificar qué derechos cede el atleta al equipo y cuáles se reserva para acuerdos individuales de patrocinio.

Cláusulas de salida y no competencia. En niveles por debajo de la NBA, algunos contratos incluyen restricciones que limitan la capacidad del jugador para cambiar de equipo o ligar. Un abogado puede evaluar si esas restricciones son aplicables bajo la ley estatal aplicable.

¿Cuándo debo contratar a un abogado deportivo?

La respuesta corta es: antes de firmar cualquier documento, no después. Un error común entre atletas jóvenes y sus familias es consultar a un abogado solo cuando surge un conflicto. Pero el momento más valioso de la asesoría legal es precisamente antes de que el problema exista: en la revisión del contrato, en la negociación de cláusulas y en la comprensión de los derechos del jugador dentro del convenio colectivo.

Hay situaciones concretas donde la presencia de un abogado deportivo es especialmente necesaria. La primera es cuando recibes una oferta de contrato por primera vez, independientemente del nivel de juego. La segunda es cuando el equipo propone una extensión de contrato o una renegociación —los términos pueden parecer mejores en superficie, pero el lenguaje contractual puede tener implicaciones distintas—. La tercera situación es si sufres una lesión significativa durante la vigencia de un contrato y quieres entender qué cubre la garantía y qué no. Y la cuarta es cuando tienes disputas con tu agente, tu equipo o con patrocinadores sobre acuerdos de imagen o marketing.

Puedes encontrar más información sobre derechos contractuales en el baloncesto profesional en este análisis sobre la negociación del contrato de Payton Pritchard, que explica los mecanismos de negociación en la NBA desde la perspectiva legal.

La lección del caso Holmgren para el deportista promedio

Chet Holmgren llega a las Finales del Oeste con 22 años, millones en juego y un historial médico que hace que cada cláusula de su próximo contrato sea doblemente importante. No todos los atletas tienen ese perfil, pero los principios son universales: cuanto más tarde se involucra la asesoría jurídica, más difícil es proteger los intereses del deportista.

Ya seas un jugador universitario aspirando a un contrato profesional, un atleta semiprofesional en negociaciones con un equipo local, o simplemente alguien que firma un acuerdo de entrenamiento personal, los documentos legales que firmas hoy definen tus derechos mañana. Un abogado deportivo no es un lujo reservado para la élite: es una inversión en la protección de tu carrera y tu patrimonio desde el primer contrato.


Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento legal. Para orientación específica sobre contratos deportivos, consulta con un abogado especializado en derecho deportivo.

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