Carli Lloyd, dos veces campeona del mundo con la selección femenina de Estados Unidos, anunció en abril de 2026 su segundo embarazo a los 43 años, ambos conseguidos mediante fecundación in vitro (FIV). La exdelantera mostró su baby bump en directo durante el show previo a los partidos de la Copa del Mundo 2026 en Fox Sports, donde trabaja como analista, despertando la curiosidad de millones de aficionados —y de muchas mujeres que enfrentan preguntas similares sobre fertilidad y maternidad tardía.
Lloyd se retiró del fútbol profesional en 2021 tras una carrera que incluyó un hat-trick en la final del Mundial de 2015 y medallas de oro olímpicas en 2008 y 2012. Su primera hija, Harper Anne, nació en octubre de 2024, cuando Lloyd tenía 41 años. Ahora, a los 43, espera su segundo bebé para septiembre de 2026.
"Estar bendecida con otro bebé todavía me cuesta creerlo, y nuestros corazones están llenos de alegría", escribió en Instagram.
La FIV después de los 40: lo que dicen los datos
La experiencia de Carli Lloyd con la fecundación in vitro —dos embarazos exitosos después de los 41 años— pone el foco en una realidad que muchas mujeres enfrentan: la fertilidad disminuye con la edad, pero la medicina reproductiva ha avanzado enormemente.
Según datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la tasa de nacidos vivos en ciclos de FIV con óvulos propios cae por debajo del 5% en mujeres mayores de 42 años. Sin embargo, cuando se emplean óvulos donados, las tasas de éxito se mantienen elevadas —superiores al 40% por ciclo en muchos centros— independientemente de la edad de la madre.
Esto no significa que la FIV sea una solución universal ni libre de riesgos. Cada caso es diferente, y la decisión de recurrir a técnicas de reproducción asistida debe tomarse con la orientación de un especialista que evalúe la situación personal de la paciente.
Los riesgos reales del embarazo después de los 40
Los embarazos en edad materna avanzada —definida médicamente como los que ocurren a partir de los 35 años— exigen un seguimiento especializado. Los riesgos más relevantes incluyen:
Preeclampsia: Las mujeres de más de 40 años tienen entre dos y cuatro veces más probabilidades de desarrollar preeclampsia, una complicación que afecta la presión arterial y puede ser peligrosa tanto para la madre como para el bebé.
Diabetes gestacional: La resistencia a la insulina aumenta con la edad, elevando el riesgo de desarrollar diabetes durante el embarazo. Un plan de control glucémico diseñado por un médico puede reducir complicaciones.
Anomalías cromosómicas: La probabilidad de alteraciones como el síndrome de Down (trisomía 21) crece con la edad materna. Las pruebas de diagnóstico prenatal —amniocentesis o test de ADN fetal en sangre— son clave para detectarlas.
Mayor tasa de cesáreas y parto prematuro: Los estudios muestran que los embarazos en mujeres mayores de 40 presentan tasas más altas de parto prematuro y de parto por cesárea, lo que requiere planificación obstétrica anticipada.
El estado físico excepcional de Carli Lloyd —resultado de décadas de entrenamiento profesional— contribuye sin duda a un embarazo más saludable. Pero incluso ella necesita un equipo médico especializado. Su historia normaliza algo importante: pedir ayuda profesional no es señal de debilidad, sino de responsabilidad.
Atletas y maternidad: más común de lo que parece
La historia de Lloyd no es la primera vez que el deporte femenino de élite confronta la maternidad con los ritmos del alto rendimiento. La USWNT ha vivido casos de jugadoras que volvieron al equipo después de ser madres, demostrando que el embarazo no tiene por qué suponer el fin de una carrera ni de una vida activa.
Los especialistas en medicina reproductiva y ginecología señalan que el historial atlético no protege automáticamente ante los riesgos del embarazo tardío. De hecho, el entrenamiento de alta intensidad prolongado puede afectar negativamente a la reserva ovárica y los niveles hormonales, haciendo aún más necesaria una evaluación personalizada.
Preservar la fertilidad: por qué actuar antes importa
Una tendencia creciente entre mujeres de 30 a 40 años —deportistas o no— es la criopreservación de óvulos como medida preventiva. Congelar óvulos cuando la reserva ovárica y su calidad son aún óptimas aumenta significativamente las probabilidades de éxito si en el futuro se necesita FIV.
Los médicos especialistas recomiendan considerar esta opción antes de los 37 años, cuando las tasas de éxito son notablemente más altas. Una consulta con un ginecólogo o especialista en reproducción asistida puede aclarar si la criopreservación es adecuada para cada caso.
¿Cuándo debes consultar con un especialista?
Las señales de que es el momento de pedir orientación médica sobre fertilidad o embarazo tardío incluyen:
- Tienes más de 35 años y llevas más de seis meses intentando concebir sin éxito
- Has sufrido uno o más abortos espontáneos
- Tienes antecedentes de endometriosis, síndrome de ovario poliquístico u otras condiciones que afectan la fertilidad
- Estás considerando la FIV, la donación de óvulos o la criopreservación y quieres entender tus opciones reales
En Expert Zoom, puedes conectarte con un médico ginecólogo o especialista en reproducción asistida desde casa, sin esperas. Un profesional puede evaluar tu reserva ovárica, analizar tu historial médico y diseñar un plan adaptado a tu situación.
La historia de Carli Lloyd, contada en directo desde la retransmisión del mayor torneo de fútbol del mundo, es un recordatorio de que la maternidad no tiene una única ventana de tiempo —pero sí requiere información, planificación y el acompañamiento de los profesionales adecuados.
Aviso de salud: Este artículo tiene fines informativos y no sustituye el diagnóstico ni el consejo médico. Consulta con un profesional de la salud antes de tomar decisiones sobre fertilidad o embarazo.

Sofía García