Twins vs Mariners 2026: lo que los jugadores latinos necesitan saber sobre la visa P-1A

Pelota de béisbol de los Minnesota Twins en el campo durante la temporada MLB 2026

Photo : Cody escadron delta / Wikimedia

8 min de lectura 2 de agosto de 2026

El 1 de agosto de 2026, el venezolano Gabriel González pisó el campo del T-Mobile Park de Seattle vistiendo el uniforme de los Minnesota Twins frente a los Seattle Mariners. Con su debut en la MLB apenas meses atrás, en mayo de 2026, González representa una nueva generación de peloteros latinoamericanos que llegan a las Grandes Ligas con talento indiscutible — pero también con una serie de obligaciones migratorias que pocos fanáticos conocen.

Lo que se ve en el diamante es el resultado de años de trabajo y sacrificio. Pero también es el resultado de decenas de documentos, peticiones federales, períodos de espera y, con frecuencia, la ayuda indispensable de un abogado de inmigración. La serie entre los Twins y los Mariners en este inicio de agosto sirve como recordatorio de una realidad que pocos consideran: para que un jugador latinoamericano llegue a las Grandes Ligas, primero tiene que navegar uno de los procesos migratorios más complejos que existen en los Estados Unidos.

¿Qué es la visa P-1A y por qué la necesitan los peloteros latinos?

La visa P-1A es la categoría migratoria estándar para atletas profesionales extranjeros que compiten en los Estados Unidos a cambio de una remuneración económica. Según la información oficial del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS), un atleta que solicita esta visa debe demostrar un nivel de reconocimiento internacional en su deporte, incluyendo la participación activa en una liga profesional importante como la MLB.

Para un pelotero venezolano como Gabriel González o Yoendrys Gómez — otro lanzador venezolano en el pitching staff de los Twins — el proceso comienza mucho antes de firmar un contrato con una franquicia de las Grandes Ligas. El equipo de MLB actúa como empleador y patrocinador, y es el responsable de iniciar el trámite ante las autoridades federales.

El proceso formal incluye la presentación del formulario I-129 (Petición de trabajador no inmigrante) ante el USCIS, en el que el equipo debe demostrar la trayectoria del jugador, sus estadísticas en ligas internacionales, y la necesidad específica de la franquicia de contar con ese atleta. En 2026, el tiempo de procesamiento regular para estas peticiones se sitúa entre 2 y 4 meses, según fuentes especializadas en inmigración deportiva. Los equipos pueden acelerar el trámite pagando una tarifa de procesamiento prioritario (premium processing) de aproximadamente 2,805 dólares — una práctica habitual cuando un jugador es fichado cerca del inicio de la temporada o en la fecha límite de canjes.

Una vez aprobada la petición, el jugador solicita la visa física en el consulado estadounidense más cercano a su lugar de residencia. Para los venezolanos, esto representa una complicación adicional: dado el cierre de la embajada de EE.UU. en Caracas, los trámites consulares deben realizarse en un tercer país, como Colombia, Panamá o México, sumando días de viaje, gastos adicionales y, en muchos casos, la necesidad de un abogado que coordine la logística.

El camino completo: de la academia al primer uniforme de Grandes Ligas

Para entender qué ocurre entre el momento en que un scout firma a un prospecto venezolano de 17 años y el día en que ese jugador usa el uniforme de los Twins o los Mariners, el proceso incluye varias etapas críticas:

Primero, el jugador firma con la academia de un equipo, generalmente ubicada en la República Dominicana o en Venezuela. En esta fase temprana, algunos jugadores realizan visitas a instalaciones en Estados Unidos utilizando visas de turista (B-2), lo que conlleva riesgos legales importantes si esas actividades cruzan la línea entre "entrenamiento de visita" y "trabajo remunerado".

Al ascender a las ligas menores en suelo estadounidense, el equipo tramita la visa P-1A de manera formal. Este es el primer estatus migratorio de trabajo legítimo. La visa puede durar hasta 5 años, con posibilidad de renovación hasta un máximo de 10 años. Sin embargo, existe un punto que muy pocos conocen: si el jugador cambia de equipo mediante un canje o como agente libre, su nueva franquicia debe presentar una petición I-129 completamente nueva. El estatus migratorio no se transfiere automáticamente de un empleador a otro.

Los peloteros con mayor trayectoria, o aquellos que llevan varios años en las Grandes Ligas, suelen iniciar el proceso de residencia permanente (green card) mediante la categoría EB-1A, reservada para personas con habilidades extraordinarias en su campo. Este proceso puede tardar entre 2 y 7 años y tiene un costo total que, sumando honorarios legales y tarifas gubernamentales, supera fácilmente los 15,000 dólares.

Un jugador canjeado el 31 de julio: el caso concreto que nadie cuenta

El 31 de julio de 2026 fue la fecha límite de canjes (trade deadline) de la MLB. Cada año, decenas de jugadores cambian de uniforme en cuestión de horas. Lo que la mayoría no sabe es lo que ocurre con su situación migratoria.

Imagina este escenario, que no es hipotético sino que se repite cada temporada: un jugador venezolano con visa P-1A patrocinada por los Minnesota Twins es canjeado a los Seattle Mariners exactamente el día de la fecha límite. Su visa P-1A queda técnicamente vinculada al empleador original — los Twins. Los Mariners tienen aproximadamente 30 días para presentar ante el USCIS una nueva petición I-129 solicitando la transferencia del patrocinio.

Si ese trámite no se completa en tiempo y forma, el jugador entra en una zona gris migratoria: se encuentra en el país con un contrato laboral válido firmado con los Mariners, pero su autorización de trabajo no está formalmente aprobada bajo el nuevo empleador. Durante ese período, técnicamente no puede recibir compensación económica del nuevo equipo sin riesgo legal.

¿El costo de regularizar este trámite con procesamiento acelerado? Entre 2,805 dólares en tarifas gubernamentales más los honorarios del abogado de inmigración del equipo, que oscilan entre 3,000 y 8,000 dólares adicionales si el jugador decide contratar asesoría legal independiente — una práctica cada vez más común entre los agentes deportivos que representan a peloteros latinos. Si la petición es rechazada o llega tarde, el jugador puede verse obligado a dejar de practicar y recibir pago hasta que su estatus quede regularizado.

Para un bateador con bonos de actuación vinculados a partidos jugados o jonrones conectados, un período de inactividad de incluso 10 días puede representar una pérdida económica de entre 50,000 y 200,000 dólares, dependiendo de los términos del contrato.

Para profundizar en los derechos laborales de los jugadores latinos en la MLB, también puede resultarte útil revisar cómo el CBA de la MLB afecta a los peloteros latinos.

2026: un año especialmente complicado para los atletas latinos

El Clásico Mundial de Béisbol de 2026 puso a prueba, de manera muy pública, los límites de las políticas migratorias de la administración Trump. Según reportó Sportico, equipos nacionales de Venezuela y Cuba enfrentaron obstáculos significativos para obtener visas de entrada para sus jugadores durante el torneo, generando preguntas sobre qué ocurre cuando un atleta con visa P-1A activa quiere representar a su país en competencias internacionales o simplemente viajar fuera de EE.UU. durante la temporada.

Este contexto ha convertido a los abogados de inmigración especializados en deportistas en un recurso esencial. La diferencia entre tener una visa P-1A y estar completamente protegido para viajar, trabajar y permanecer en el país puede ser enorme, dependiendo de la nacionalidad del jugador, su historial de viajes y el estado actual de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y su país de origen.

Los venezolanos, cubanos y nicaragüenses enfrentan desafíos particulares: trámites consulares más lentos, mayor escrutinio en los puntos de entrada y, en algunos casos, la imposibilidad práctica de volver a su país de origen durante la temporada sin arriesgar su estatus migratorio. Un viaje de cinco días a Caracas para visitar a la familia puede convertirse en un problema legal si las condiciones diplomáticas cambian durante esa visita.

Los equipos con más jugadores latinos en sus rosters — como los Twins y los Mariners en esta serie de agosto — cuentan con equipos legales internos especializados en inmigración deportiva. Pero no todos los jugadores, especialmente los que están en ligas menores, tienen acceso a esa misma protección.

¿Cuándo deberías hablar con un abogado de inmigración?

No solo los jugadores profesionales necesitan entender estas reglas. Si eres atleta amateur con aspiraciones de contrato, familiar de un pelotero de ligas menores, o simplemente un fanático con visa de turista que viaja a ver a tu equipo favorito en el T-Mobile Park o en el Target Field, hay situaciones en que consultar a un abogado especializado puede marcar la diferencia:

Tu familiar jugador fue canjeado o cambió de organización en los últimos 60 días y no has confirmado que su nuevo equipo presentó la petición I-129. Planeas viajar fuera de Estados Unidos durante la temporada activa y no sabes si tu visa P-1A te permite re-entrar sin complicaciones. Tu contrato de ligas menores venció y no firmaste renovación — ¿cuántos días tienes legalmente para permanecer en el país antes de entrar en condición de overstay? Ganaste un bono en un torneo celebrado fuera de EE.UU. y quieres entender las implicaciones fiscales y migratorias.

En Expert Zoom, puedes conectar con abogados especializados en inmigración deportiva que conocen los plazos, formularios y excepciones específicas para atletas latinoamericanos. Muchos ofrecen una primera consulta para evaluar tu situación en 30 minutos, sin que necesites presentarte en una oficina.

El béisbol te lleva al estadio un domingo de agosto. El derecho migratorio es lo que te mantiene ahí, temporada tras temporada.

Aviso legal: Este artículo es de carácter informativo y no constituye asesoramiento jurídico. Si tienes una situación migratoria específica, consulta con un abogado de inmigración licenciado en los Estados Unidos.

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