Rattikan Amloy, la guitarrista tailandesa de 16 años conocida mundialmente como Nene Royal, actuó en los cuartos de final en vivo de America's Got Talent (AGT) el 25 de agosto de 2026 en el Pasadena Civic Auditorium, California. Su interpretación de "Hysteria" de Muse ante el jurado y el voto del público convirtió a esta joven de Phuket en una de las artistas internacionales más seguidas del momento en Estados Unidos. Mientras cientos de miles de fanáticos tailandeses enviaban mensajes de apoyo proyectados en una pantalla LED gigante en Times Square —una campaña organizada por el Grupo Charoen Pokphand de Tailandia—, una pregunta permanece invisible para la mayoría: ¿quién protege legalmente a esta menor cuando firma contratos en suelo estadounidense? Y lo más importante, ¿qué derechos le corresponden si gana el millón de dólares?
Lo que ocurre legalmente cuando un menor compite en la televisión estadounidense
America's Got Talent es producido por NBCUniversal y se graba principalmente en California. Esa sola circunstancia tiene consecuencias legales inmediatas para cualquier artista menor de 18 años que participe en el programa: entra en vigor automáticamente la Ley Coogan (California Family Code, sección 6752), una de las protecciones más importantes —y menos conocidas— del derecho del entretenimiento en Estados Unidos.
La norma, aprobada en su forma actual en el año 2000, establece que las ganancias de un artista menor son propiedad legal del menor, no de sus padres ni tutores. El mecanismo concreto funciona así: la productora retiene el 15 % de los ingresos brutos del artista y los deposita directamente en una cuenta de fideicomiso bloqueada —la Coogan Account— a nombre del menor. Según SAG-AFTRA, ese dinero no puede ser accedido por nadie —ni siquiera por los progenitores— hasta que el artista cumpla 18 años.
Otros tres estados aplican protecciones equivalentes: Nueva York (15 % bajo Estates Powers and Trusts Law 7-7.1), Luisiana y Nuevo México. En el resto de la unión, no existe ningún requisito federal de reserva, lo que deja a los menores en una posición de mayor vulnerabilidad económica. Para los artistas extranjeros —como Nene Royal, que viaja desde Tailandia sin experiencia previa en el sistema legal estadounidense—, la complejidad jurídica se multiplica: sus familias desconocen estas obligaciones antes de firmar cualquier documento.
Los riesgos legales que nadie explica antes de las audiciones
Cuando el padre o tutor de un menor firma un contrato de participación en un talent show estadounidense, se activan al menos tres áreas de riesgo jurídico que un abogado especializado debe revisar antes de que se estampe ninguna rúbrica.
Cláusulas de exclusividad y bloqueo de carrera. Los contratos de los grandes talent shows suelen incluir periodos de exclusividad de entre 12 y 36 meses. Durante ese tiempo, el artista no puede participar en programas de la competencia ni firmar contratos discográficos sin autorización expresa de la productora. Para un menor en pleno despegue —cuya ventana de visibilidad mediática es estrecha y fugaz—, esas cláusulas pueden bloquear las oportunidades comerciales más decisivas de su carrera artística.
Derechos sobre las actuaciones grabadas. Las grabaciones de los números en programas como AGT son propiedad de la cadena emisora, salvo que el contrato negocie lo contrario de forma expresa. Eso significa que la versión de "Hysteria" que Nene Royal interpretó en directo puede ser explotada comercialmente —en plataformas de streaming, compilaciones o publicidad— sin que el artista reciba regalías adicionales, a menos que el acuerdo original lo contemple de manera específica.
Validez jurídica del contrato firmado por los padres. En California, un contrato de entretenimiento firmado por los padres en nombre de un menor no es automáticamente ejecutable: requiere la aprobación judicial (court approval) para ser plenamente válido. Sin esa aprobación, el menor podría, al cumplir 18 años, impugnar cualquier acuerdo económico firmado durante su minoría de edad —incluyendo contratos de representación artística o comisiones pagadas a managers— y reclamar la devolución de esas cantidades.
Si Nene Royal gana el millón de dólares de AGT: un escenario con números reales
Tomemos el escenario más favorable: Rattikan Amloy gana la final de America's Got Talent Season 21 y obtiene el premio de 1.000.000 de dólares. ¿Cómo fluye ese dinero desde NBCUniversal hasta la familia?
Escenario A — contrato con Ley Coogan aplicada y aprobación judicial previa: La productora retiene 150.000 dólares (el 15 % del premio bruto) y los deposita en la Coogan Account a nombre de Rattikan. Esos fondos quedan bloqueados hasta que cumpla 18 años, es decir, aproximadamente dos años después de la final. El resto —850.000 dólares— se paga a sus representantes legales para gestión familiar, con cada gasto importante sujeto a supervisión judicial. Al cumplir 18 años, Nene Royal recibe íntegramente los 150.000 dólares protegidos, sin posibilidad de que ningún tercero los haya utilizado durante ese período.
Escenario B — contrato sin aprobación judicial previa: Al cumplir 18 años, la artista podría legalmente impugnar cualquier gasto realizado por sus padres con sus ganancias mientras era menor. Eso incluye comisiones de representantes, honorarios de productoras intermedias, y cualquier acuerdo de patrocinio firmado durante la minoría de edad. El riesgo no es hipotético: en Estados Unidos existen decenas de litigios familiares iniciados por artistas jóvenes que, al alcanzar la mayoría de edad, descubrieron que sus ganancias fueron gastadas o mal administradas sin ninguna protección contractual formal.
La regla del if/then: Si un artista menor no dispone de un contrato aprobado judicialmente antes de competir en suelo estadounidense y recibir cualquier pago, entonces ninguna cláusula económica firmada por sus tutores es plenamente ejecutable. Las ganancias quedan en una zona gris legal que puede derivar en litigio familiar años después de que los focos se hayan apagado.
Para una familia tailandesa que acaba de aterrizar en Los Ángeles sin experiencia previa en el derecho del entretenimiento estadounidense, esta complejidad es completamente invisible hasta que ya resulta demasiado tarde. Un abogado especializado en menores artistas puede revisar el contrato, gestionar la aprobación judicial y verificar que la Cuenta Coogan quede correctamente constituida —un proceso que suele durar entre 2 y 4 semanas y cuesta entre 2.000 y 5.000 dólares en honorarios legales. Una inversión mínima comparada con el riesgo de perder el control sobre las ganancias de toda una carrera.
Este tipo de planificación legal temprana no es exclusivo de artistas extranjeros. Como demuestra la experiencia de otras figuras que iniciaron su carrera siendo menores en la industria del entretenimiento estadounidense, construir una estructura patrimonial y legal sólida desde el principio puede marcar la diferencia entre una carrera protegida y años de disputas judiciales costosas.
Qué debe hacer una familia antes de firmar cualquier contrato de talent show en EE.UU.
Si su hijo participa —o está siendo considerado— para un programa de televisión en Estados Unidos, estos son los cinco pasos legales que no pueden omitirse:
- Contratar a un abogado especializado en derecho del entretenimiento y menores antes de firmar ningún documento. No basta con un abogado generalista ni con una revisión informal.
- Verificar si el contrato requiere aprobación judicial en el estado de producción del programa —especialmente si se graba en California, donde la norma es de cumplimiento obligatorio.
- Confirmar que la Cuenta Coogan será constituida antes del primer pago, con la retención del 15 % correctamente aplicada desde el primer ingreso.
- Revisar en detalle las cláusulas de exclusividad: cuánto tiempo duran, qué actividades bloquean específicamente y bajo qué condiciones pueden ser renegociadas.
- Negociar los derechos sobre las grabaciones antes de la primera emisión, no después. Una vez que la actuación se ha difundido públicamente, la ventana de negociación se cierra de forma prácticamente definitiva.
Este artículo tiene carácter informativo general y no constituye asesoramiento legal. Cada situación es única y debe ser evaluada por un abogado cualificado en función de las circunstancias específicas.
La historia de Nene Royal demuestra que el talento derriba fronteras y lleva a una adolescente desde Phuket hasta los escenarios de California. La ley estadounidense, en cambio, no se adapta sola a quienes no la conocen. Si su familia está ante una oportunidad similar —o si su hijo artista está siendo contactado por productoras o representantes en Estados Unidos—, consulte con un abogado especializado antes de firmar cualquier documento.

Sofia Rodriguez