El pasado 20 de agosto de 2026, Matthew Mayich, defensa de 21 años del equipo de hockey sobre hielo de Arizona State University y elegido en la posición 170 del Draft de la NHL de 2023 por los St. Louis Blues, colapsó durante un entrenamiento al aire libre en la pista Joe Selleh del campus de Tempe. Diagnosticado con un evento cardíaco grave, el joven oriundo de Stoney Creek, Ontario, permanece en estado crítico y en coma desde hace ya seis días. Su familia viajó desde Canadá para estar a su lado. El martes por la noche, compañeros de equipo y estudiantes de ASU realizaron una vigilia de velas en su honor. El caso ha sacudido al mundo del hockey universitario y ha desencadenado un debate urgente: ¿qué le ocurre exactamente al corazón de un atleta joven cuando entrena bajo el calor extremo del suroeste de Estados Unidos?
Lo que sabemos: el colapso en pleno inicio de temporada
El 20 de agosto, primer día de clases del semestre de otoño en ASU, Tempe registraba temperaturas superiores a los 40°C (104°F). Mayich, quien había transferido recientemente desde Clarkson University —donde anotó 15 puntos (7 goles y 8 asistencias) y 28 bloqueos en 34 partidos durante la temporada 2025-26— participaba en una sesión de entrenamiento al aire libre cuya naturaleza exacta está siendo investigada por la dirección de ASU: todavía no está claro si se trataba de una actividad oficial del equipo, un encuentro informal o una sesión individual.
Lo que sí es claro es el desenlace. Mayich colapsó. Los servicios de emergencia respondieron en el campus. Desde entonces, el joven canadiense permanece hospitalizado en estado crítico. El Dr. Frank LoVecchio, médico de urgencias con vasta experiencia en lesiones por calor en Arizona, fue directo: "Incluso los atletas de élite pueden volverse críticamente enfermos con rapidez cuando hacen ejercicio en las condiciones de calor extremo que son habituales en este estado". Sus palabras resumen con precisión lo que este caso ha revelado.
Arizona no es un entorno neutral para el deporte. Según la Arizona Department of Health Services, el golpe de calor es la tercera causa principal de muerte relacionada con el deporte en atletas jóvenes del país, solo detrás de los traumatismos cardíacos directos y las lesiones de columna. Solo en Arizona, los servicios de emergencia atienden decenas de colapsos por calor durante julio y agosto. Pero la percepción popular —que los atletas jóvenes son inmunes— persiste, y ese malentendido puede ser fatal.
La perspectiva médica: lo que el calor extremo le hace al corazón joven
Existe un error de percepción muy extendido: muchos creen que la condición física protege a los atletas jóvenes de las emergencias cardíacas relacionadas con el calor. La evidencia clínica demuestra exactamente lo contrario.
El organismo humano puede tolerar temperaturas corporales de hasta 38°C con relativa eficiencia. Cuando la temperatura interna supera los 40°C durante el ejercicio, sin embargo, se desencadena lo que los médicos llaman golpe de calor por esfuerzo (exertional heat stroke): una cascada de fallos orgánicos en la que el músculo cardíaco trabaja a un ritmo que puede duplicar su gasto energético normal, la sangre se espesa por la deshidratación, la presión arterial fluctúa de forma peligrosa y el riego sanguíneo al cerebro se reduce entre un 20% y un 30%.
Según datos de la American Heart Association, la muerte cardíaca súbita en atletas jóvenes afecta aproximadamente a 1 de cada 80,000 estudiantes deportistas por año en Estados Unidos. Pero ese riesgo no es lineal: cuando el índice de calor —la combinación de temperatura y humedad— supera los 40°C, la ventana entre los primeros síntomas y el punto de daño irreversible puede reducirse a menos de 30 minutos. Treinta minutos es todo el margen que existe.
Lo que hace especialmente peligroso el golpe de calor por esfuerzo es su carácter engañoso. A diferencia del golpe de calor clásico —donde la piel se vuelve caliente y seca, señal visible de emergencia—, en el golpe de calor por esfuerzo el atleta puede sudar profusamente hasta el mismo momento del colapso. El entorno —compañeros, entrenadores, testigos— no detecta la crisis hasta que la persona ya está en el suelo.
Si tienes 21 años, estás en forma y entrenas con 41°C: lo que realmente ocurre
Para entender el riesgo real, considera este escenario clínico:
Un atleta universitario de 21 años, sin antecedentes cardíacos documentados, comienza una sesión de ejercicio aeróbico intenso a las 9:00 de la mañana en Tempe, Arizona. La temperatura ambiente es de 38°C, la humedad relativa del 20%. A las 9:30, su temperatura corporal interna ha ascendido a 39°C — aún dentro del rango manejable para un deportista en buena forma.
Si el esfuerzo continúa sin hidratación adecuada durante los siguientes 30 minutos, la temperatura corporal puede alcanzar los 40.5°C. En ese umbral, el corazón comienza a bombear sangre más caliente de lo que puede gestionar con eficiencia: la frecuencia cardíaca se dispara a 180-200 latidos por minuto, la presión arterial empieza a caer y el flujo sanguíneo hacia el cerebro se reduce de forma brusca. El atleta experimenta confusión, mareo, y en cuestión de segundos puede perder el conocimiento.
Si en los siguientes 10 minutos no se aplica enfriamiento activo, la temperatura corporal puede alcanzar los 42°C — el umbral crítico a partir del cual las proteínas celulares comienzan a desnaturalizarse, el sistema nervioso central puede sufrir daños permanentes y el riesgo de paro cardíaco o muerte aumenta de forma exponencial. Los protocolos de la National Athletic Trainers' Association establecen que la inmersión en agua fría (entre 1°C y 15°C) aplicada en los primeros 30 minutos reduce la mortalidad del golpe de calor por esfuerzo del 21% a prácticamente el 0%. Cada minuto importa.
Para un deportista con el potencial de Matthew Mayich —elegido en el Draft de la NHL a los 18 años, con una carrera universitaria ascendente y un futuro profesional en perspectiva—, esas cifras no son estadísticas abstractas. Son la diferencia entre recuperarse y enfrentar secuelas permanentes que ningún contrato puede reparar.
Señales que nunca debes ignorar
Aviso importante: este artículo tiene carácter informativo y educativo; no sustituye la consulta con un médico. Ante cualquier sospecha de golpe de calor o emergencia cardíaca, llama al 911 inmediatamente.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) identifican estas señales de emergencia por calor extremo:
- Temperatura corporal superior a 40°C — medida con termómetro rectal, el más preciso en esta situación
- Pérdida del conocimiento o confusión severa — no dar agua a quien no esté totalmente alerta; el riesgo de aspiración es real
- Piel caliente y seca o enrojecida — señal de que el mecanismo de sudoración ha fallado
- Convulsiones o rigidez muscular — indican que el sistema nervioso central ya está comprometido
- Pulso rápido pero débil y respiración acelerada
Mientras esperas al equipo de emergencias, el protocolo recomendado es: retirar la ropa del afectado, aplicar bolsas de hielo en cuello, axilas e ingles, o sumergirlo en agua fría si hay acceso inmediato. El enfriamiento activo iniciado en el lugar del incidente puede ser la diferencia más importante entre la recuperación y el daño permanente.
Qué puedes hacer si eres atleta, padre o entrenador
El caso de Mayich pone de manifiesto la necesidad urgente de protocolos claros para el entrenamiento estival en el sur y el suroeste de EE. UU. Algunas medidas prácticas que los especialistas recomiendan:
- Entrenar fuera de las horas pico de calor: antes de las 8:00 o después de las 18:00, cuando la temperatura puede ser entre 5°C y 8°C más baja que a mediodía
- Hidratación proactiva y constante: 500 ml de agua o bebida isotónica en la hora previa al ejercicio, y 200-250 ml cada 15-20 minutos durante la actividad
- Conocer el índice de calor real: cuando supera los 40°C (104°F), cualquier entrenamiento de alta intensidad al aire libre representa un riesgo médico elevado, independientemente del nivel de forma física
- Supervisión y plan de emergencia claros: siempre debe haber alguien presente que sepa aplicar los primeros auxilios para el golpe de calor y tenga el teléfono listo para llamar al 911
- No asumir que la condición física protege: la preparación atlética es un factor de rendimiento, no una garantía de seguridad ante temperaturas extremas
Si eres atleta, padre de un estudiante deportista o entrenador amateur y tienes dudas sobre los límites del ejercicio seguro en condiciones de calor, o sobre cómo establecer un protocolo de emergencia para tu equipo o programa, consultar con un médico deportivo a través de ExpertZoom te permite obtener orientación personalizada sin esperar semanas por una cita presencial.

Sofía García