Liam Hendriks, el cerrador australiano que venció un linfoma no Hodgkin en 2023, fue dejado en libertad por los Minnesota Twins el 20 de marzo de 2026 tras no entrar en el roster del Día Inaugural. A los 37 años, sobreviviente de cáncer, dos cirugías de codo y una inflamación de cadera que lo apartó toda la temporada 2025, Hendriks queda como agente libre sin equipo y sin seguro médico colectivo a partir del 1 de abril. Su caso ilustra un riesgo legal y médico que afecta directamente a miles de atletas hispanos profesionales y amateurs en Estados Unidos: qué pasa con la cobertura de salud cuando la carrera deportiva se frena por enfermedad.
Según MLB Trade Rumors, Hendriks fue sometido a cirugía de transposición del nervio cubital el 29 de septiembre de 2025, procedimiento que suele seguir a una operación Tommy John —la que él tuvo en 2023, mismo año del diagnóstico de cáncer. Los Boston Red Sox declinaron su opción de 2026 el 4 de noviembre de 2025. Firmó contrato de ligas menores con Minnesota el 11 de febrero, pero fue liberado el 20 de marzo.
Cómo era su cobertura antes y cómo es ahora
Mientras estuvo activo en MLB, Hendriks tuvo el plan médico colectivo de la liga, uno de los más completos del deporte profesional estadounidense. Cubría el tratamiento del linfoma, las cirugías de codo y la rehabilitación. Al ser liberado por los Twins el 20 de marzo, la cobertura terminó el último día del mes en que se rescindió el contrato.
A partir de abril, Hendriks pudo optar por COBRA, la ley federal que permite a un trabajador despedido mantener temporalmente el seguro médico de su empleador anterior, pagándolo de su bolsillo. El Departamento de Trabajo de EE.UU. mantiene la guía oficial sobre la cobertura de continuación COBRA, que detalla los plazos y el procedimiento. Para un sobreviviente de cáncer con historial reciente de cirugías, el costo de COBRA puede superar los 2.000 dólares mensuales —un golpe duro incluso para un exjugador de Grandes Ligas.
El mismo problema para el atleta hispano profesional
El caso Hendriks tiene paralelos directos con jugadores hispanos liberados a media o final de carrera. Cuando un beisbolista venezolano, dominicano o cubano queda fuera del roster de 40 hombres, pierde acceso al seguro de MLB. Si tiene una condición preexistente —diabetes, secuelas de COVID, lesión crónica— el costo de un nuevo plan privado en el mercado individual puede triplicarse.
La Affordable Care Act (ACA) prohíbe que los aseguradores rechacen a pacientes con condiciones preexistentes, pero permite ajustar primas por edad y zona geográfica. Para un beisbolista hispano de 32 a 38 años con historial médico complejo, los precios en el mercado individual pueden volverse impagables sin un asesor financiero o médico que ayude a navegar las opciones.
Tres pasos médico-legales para el atleta liberado
Un médico especialista en medicina del deporte y un asesor en seguros pueden orientar al jugador hispano recién liberado en tres áreas críticas:
Documentar el historial médico antes de perder acceso: solicitar copia completa del expediente médico del equipo antes de que termine la cobertura. Bajo la Health Insurance Portability and Accountability Act (HIPAA), el paciente tiene derecho a una copia íntegra de su historia clínica.
Elegir entre COBRA, ACA marketplace o seguro privado individual: cada opción tiene plazos distintos. COBRA debe activarse dentro de los 60 días desde el cese; el marketplace de healthcare.gov tiene período especial de inscripción tras pérdida de empleo. Un asesor especializado evalúa cuál encaja mejor con la situación financiera y médica.
Planificar la transición a otra liga o trabajo: muchos atletas liberados pasan a ligas independientes, ligas mexicanas o ligas asiáticas. Cada una tiene cobertura médica distinta y, en algunos casos, ninguna. Antes de firmar, conviene revisar el plan de salud incluido.
Lo que el linfoma no Hodgkin enseña a los aficionados
El caso Hendriks también es una lección de salud pública: el linfoma no Hodgkin es el séptimo cáncer más diagnosticado en EE.UU., con cerca de 80.000 casos nuevos al año. El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) recomienda consultar a un médico ante síntomas como inflamación indolora de ganglios, fatiga persistente, fiebre nocturna y pérdida de peso inexplicada.
Para la comunidad hispana en EE.UU. —donde el acceso a chequeos preventivos es menor que el promedio nacional según datos del CDC— el caso de un atleta diagnosticado a los 34 años recuerda que la enfermedad no respeta edad ni condición física. Un médico de cabecera o un oncólogo pueden ordenar pruebas iniciales (hemograma, biopsia ganglionar) cuyos costos están cubiertos por la mayoría de seguros bajo la ACA.
Qué pasa con la pensión y los bonos no cobrados
Hendriks acumuló más de 10 años de servicio en MLB, lo que le garantiza acceso a la pensión completa del Sindicato de Jugadores (MLBPA) al cumplir 45 años. Esta es una protección que muchos contratos amateur o de ligas menores no ofrecen.
Para el atleta hispano de Triple-A o Doble-A liberado antes de acumular suficiente servicio, no hay pensión MLBPA. La planificación financiera tras la carrera deportiva requiere asesoría especializada en pensiones, ahorro individual (IRA) y seguros de discapacidad. Un asesor en gestión patrimonial puede armar un plan de transición que combine ahorros, seguros y nuevas fuentes de ingreso.
Cómo recurrir a un especialista hoy
Para cualquier deportista hispano —profesional o aficionado con lesión crónica— el caso Hendriks ofrece una hoja de ruta. Antes de aceptar el cese del contrato, conviene:
- Consultar a un médico especialista en medicina deportiva para evaluar el pronóstico realista.
- Hablar con un abogado laboral o un asesor en seguros para entender opciones de cobertura.
- Documentar todo: expedientes médicos, contratos, ofertas de otros equipos, planes de salud.
La consulta inicial con un especialista —disponible a través de plataformas como Expert Zoom— puede prevenir errores costosos en una etapa de la vida ya marcada por la incertidumbre profesional y médica.
La temporada no termina con un retiro forzado
Hendriks ha declarado en redes que no se retira y que busca otro equipo. Otros atletas con menos exposición mediática enfrentan el mismo dilema en silencio. Para ellos, la diferencia entre una transición ordenada y una crisis personal está, muchas veces, en saber a tiempo qué derechos tienen y qué profesionales pueden ayudarles.
El plazo para activar COBRA tras el cese de Hendriks venció el 19 de mayo de 2026. Cualquier jugador en situación similar tiene exactamente 60 días desde la liberación para decidir. Esa fecha no se mueve, y ningún seguro la perdona después.

Sofía García