Khalil Herbert fue liberado por los San Francisco 49ers el 17 de agosto de 2026 y recontratado pocas horas después, apenas antes del segundo partido de pretemporada contra los Los Angeles Chargers. En menos de 48 horas, el corredor pasó de estar desempleado a estar de regreso en el roster activo, reemplazando a Patrick Taylor Jr., quien fue colocado en lista de lesionados. Lo que parece un simple movimiento de roster revela un sistema contractual que deja a los jugadores en una posición jurídica mucho más frágil de lo que el público imagina, y cuyas lecciones se aplican más allá de los estadios.
La pregunta que miles de fanáticos no se hacen: ¿qué sucede legalmente cuando la NFL "corta" a un jugador?
Cuando un equipo libera a un jugador, no desaparece simplemente de la nómina. El proceso activa una cadena de mecanismos legales definidos en el Convenio Colectivo de Trabajo (CBA) entre la liga y la Asociación de Jugadores de la NFL (NFLPA). En primer lugar, el jugador entra en el proceso de "waivers" —una ventana de 24 horas en la que los otros 31 equipos pueden reclamarlo en orden inverso al récord de la temporada anterior—. Si nadie lo reclama, queda como agente libre y puede negociar con cualquier equipo sin restricciones.
En el caso de Herbert, los 49ers aplicaron una táctica que los abogados deportivos conocen bien: la liberación estratégica. El equipo lo cortó sabiendo que, con su perfil de corredor veterano sin una posición asegurada en otro roster, pasaría por waivers sin que ningún equipo lo reclamara. Horas después, San Francisco lo volvió a firmar —potencialmente bajo condiciones contractuales distintas— para cubrir la baja por lesión de Taylor Jr. Esta práctica, aunque legalmente válida dentro del CBA, es objeto de debate constante en la NFLPA por el desequilibrio de poder que genera entre equipos y jugadores.
¿Qué garantías pierde un jugador cuando es cortado en pretemporada?
La respuesta corta es: depende de cada palabra en el contrato. Y esa dependencia es exactamente el problema.
Los contratos de la NFL contienen dos tipos fundamentales de garantías de salario. Las garantías por lesión protegen al jugador únicamente si fue cortado debido a una lesión sufrida mientras estaba bajo contrato. Las garantías completas protegen al jugador independientemente de la razón por la que sea liberado. La diferencia entre uno y otro tipo puede significar cientos de miles de dólares.
Según la NFLPA, el salario mínimo en 2026 para un jugador con tres o más años de experiencia en la liga —como es el caso de Herbert— es de aproximadamente $940,000 anuales. Sin embargo, la pretemporada no genera ese salario completo. Durante el campamento de entrenamiento, los jugadores cobran una dieta diaria de $1,150 por día según el CBA vigente. Eso es todo lo que reciben si son cortados antes del inicio de la temporada regular, a menos que su contrato estipule explícitamente pagos garantizados adicionales.
Cuando un jugador firma en agosto con la urgencia de asegurar un lugar en el roster —situación exacta de Herbert— la presión para aceptar condiciones menos favorables es enorme. Los equipos lo saben, y los contratos de último momento suelen reflejarlo.
El caso concreto: lo que perderías si fueras Khalil Herbert
Imagina que Herbert firmó con los 49ers en agosto de 2026 un contrato de un año por $1.2 millones, con $250,000 garantizados al momento de la firma como bono de contratación. El desglose legal al ser liberado el 17 de agosto sería el siguiente:
Escenario 1 — Liberado sin ser reclamado en waivers: Herbert cobró su bono de firma de $250,000 (garantizado contractualmente) más aproximadamente $23,000 por 20 días de campamento a $1,150 diarios. Total: unos $273,000. El millón restante del contrato desaparece.
Escenario 2 — Recontratado al salario mínimo ($940,000): Si las 49ers lo vuelven a firmar —como ocurrió— a un contrato al salario mínimo en lugar del contrato original de $1.2 millones, Herbert pierde la diferencia de $260,000 que nunca llega a su cuenta bancaria, asumiendo que el contrato original no incluía cláusulas de retención de ese monto ante una firma posterior con el mismo equipo.
Escenario 3 — Cortado definitivamente en el corte final del 26 de agosto: Si los 49ers no lo incluyen en su roster de 53 hombres (fecha límite: 26 de agosto de 2026), Herbert queda libre y pierde todos los ingresos proyectados del año, más la posibilidad de acumular tiempo de servicio para el cómputo de su pensión NFL, que requiere un mínimo de partes jugadas en la temporada regular.
La pregunta que un abogado deportivo haría desde el primer momento es: ¿qué cláusulas de garantía firmaste y bajo qué condiciones se activan? Esa respuesta puede ser la diferencia entre recibir $250,000 o $1.2 millones.
Por qué la "zona de pretemporada" es la más peligrosa contractualmente
Herbert no es un caso aislado. Cada año, la NFL reduce sus rosters de 90 a 53 jugadores en la semana anterior al inicio de la temporada regular, afectando a más de 1,100 atletas en cuestión de días. En 2026, esa fecha límite es el 26 de agosto.
Para los jugadores en la burbuja del roster —los que ocupan los puestos 46 a 53— esta ventana es la más vulnerable de todo el año. Sus contratos suelen tener menos garantías porque fueron firmados con la necesidad de ambas partes, y la urgencia desequilibra la negociación. Un corredor de 26 años como Herbert, sin una posición de titular asegurada, tiene poco poder de negociación frente a un equipo de la envergadura de los 49ers.
Según datos de Spotrac y análisis del CBA, solo el 35% de los contratos firmados después del 15 de julio —los llamados contratos de campamento tardío— contienen garantías salariales completas. El 65% restante incluye únicamente garantías por lesión o ninguna garantía en absoluto. Para los jugadores en esa categoría, ser liberado en agosto no es muy diferente a ser despedido sin indemnización.
Lo que la NFL no te cuenta sobre el proceso de waivers
El proceso de waivers parece diseñado para proteger a los jugadores, pero en la práctica funciona principalmente a favor de los equipos. Cuando un jugador pasa por waivers sin ser reclamado, los equipos interpretan eso como una señal de su bajo valor de mercado. Eso debilita su posición negociadora en las horas siguientes, cuando intenta conseguir otro contrato —a menudo con el mismo equipo que lo acaba de cortar.
La NFLPA ha documentado en varios informes que los jugadores que pasan por waivers sin ser reclamados y luego son recontratados por el mismo equipo, en promedio, firman contratos con un 12% menos de valor garantizado que su contrato original. No es una cifra que los equipos publiciten. Pero es una cifra que un abogado deportivo tiene siempre en mente.
Consultar a un experto antes de firmar puede cambiar todo
La historia de Khalil Herbert en agosto de 2026 es, en esencia, una historia sobre negociación desequilibrada en condiciones de urgencia. Y aunque la mayoría de las personas no firma contratos de la NFL, muchas enfrentan situaciones análogas: un contrato laboral revisado de última hora por la empresa, una cláusula de terminación anticipada en un acuerdo de servicios, o un bono que desaparece bajo condiciones específicas de la letra pequeña.
En todos esos casos, la intervención de un abogado especializado antes de firmar puede ser la diferencia entre comprender lo que pierdes si la situación cambia, o descubrirlo cuando ya es demasiado tarde. Para entender tus derechos contractuales antes de una negociación que te importa, los expertos en derecho laboral y contractual de Expert Zoom están disponibles para una consulta sin compromiso.
Puedes también leer más sobre cómo las lesiones de pretemporada afectan los derechos de los jugadores en esta guía de nuestros expertos.
Tanto si eres un atleta profesional como un empleado navegando un contrato complejo, la pregunta más importante sigue siendo la misma que debería haberse hecho Herbert antes de firmar en agosto: ¿cuánto de este dinero es realmente mío si las cosas no salen como espero?
Nota: Este artículo tiene carácter informativo general. No constituye asesoramiento legal. Para situaciones específicas, consulta siempre con un abogado calificado.

Sofia Rodriguez