El Huracán Fausto se convirtió este viernes 25 de julio en tormenta de categoría 2 con vientos máximos sostenidos de 169 km/h (105 mph) y se desplaza hacia el oeste a aproximadamente 24 km/h en dirección a las Islas Hawaianas. Según el Centro Nacional de Huracanes de la NOAA, el sistema se ubica a unos 2,350 kilómetros al este de Hilo y podría alcanzar la cadena de islas entre el martes y el miércoles de la próxima semana, debilitado a tormenta tropical pero con riesgo real de lluvias torrenciales, vientos fuertes y olas peligrosas.
Las autoridades de Honolulú ya emitieron el viernes 25 de julio una alerta urgente instando a los residentes de Oahu a revisar sus planes de preparación. Hawaiian Electric confirmó que está monitoreando la trayectoria de Fausto y preparando equipos de respuesta ante posibles cortes eléctricos prolongados. Las cuadrillas municipales comenzaron a despejar bocas de arroyos para reducir el riesgo de inundaciones urbanas.
Fausto en números: categoría 2 y solo 48 horas para actuar
Aunque los modelos meteorológicos indican que Fausto se debilitará antes de llegar a las islas, incluso una tormenta tropical puede generar daños estructurales significativos en viviendas. Un aviso de surf alto ya está vigente para las costas de cara al sur de todo el estado hasta el sábado 26 de julio a las 6 p.m., con olas que podrían superar los 3 a 4 metros en zonas expuestas.
Según datos históricos de la NOAA sobre eventos tropicales en el Pacífico Central, el 70% de los daños económicos en viviendas residenciales ocurren durante las primeras 6 horas de impacto directo — no en el período posterior. Esto significa que la ventana de acción útil para los propietarios de Hawái es este fin de semana. El lunes por la tarde puede ser demasiado tarde para contratar un contratista disponible.
El escenario actual: Fausto tiene velocidad de desplazamiento moderada y podría mantener ráfagas de 95 a 120 km/h al pasar al norte o sobre las islas el miércoles. No es el huracán más potente de la historia del Pacífico, pero para una vivienda con ventanas sin reforzar o un techo con tejas sueltas, es suficiente.
Por qué un huracán que se debilita sigue siendo una amenaza real para su vivienda
La categoría de un huracán al momento del impacto no determina los costos de reparación de su hogar. Una tormenta tropical con vientos sostenidos de 65 km/h y ráfagas de 100 km/h puede levantar tejas flojas, inundar sótanos con cimientos sin sellar y dañar ventanas con marcos deteriorados. En Hawái, donde una parte importante del parque residencial tiene entre 20 y 40 años de antigüedad y fue construida antes de que las normas de resistencia al viento fueran actualizadas, el riesgo es mayor de lo que los pronósticos de "debilitamiento" sugieren.
Los contratistas especializados en preparación ante desastres identifican tres vulnerabilidades críticas antes de cualquier evento meteorológico en Hawái:
Techos y aleros: Las tejas sueltas, las ventilaciones no selladas y los aleros con madera deteriorada son los puntos de entrada más comunes del agua durante vientos laterales. Un techo con tejas que llevan más de 15 años instaladas sin inspección tiene probabilidades estadísticamente más altas de sufrir pérdida parcial de cubierta.
Ventanas y puertas corredizas: En casas con carpintería de aluminio de más de 15 años, la resistencia al viento puede ser inferior a los estándares actuales del código de construcción de Hawái. Una puerta corrediza de vidrio estándar no reforzada puede ceder con ráfagas entre 110 y 130 km/h.
Drenaje perimetral: Las canaletas obstruidas y los patios sin pendiente adecuada concentran el agua junto a los cimientos durante lluvias de 50 a 100 mm/hora — valores perfectamente posibles con Fausto.
Lo que un contratista haría en sus primeras 24 horas de preparación
Un contratista con experiencia en protección residencial ante huracanes no espera el aviso oficial de evacuación para actuar. Su protocolo para una propiedad en Oahu, Maui o la Isla Grande comenzaría este sábado con una inspección estructural rápida de todos los puntos de vulnerabilidad.
El orden de prioridades es claro: primero el techo (revisar tejas desplazadas, ventilaciones abiertas y acumulación de escombros cerca de la línea del alero), luego las ventanas y puertas (verificar seguros funcionales y marcos sin fisuras visibles) y finalmente el sistema de drenaje (limpiar obstrucciones y confirmar que el agua fluya al menos a 1.5 metros de los cimientos).
Para las intervenciones que requieren trabajo estructural — instalar láminas de protección en ventanas, reforzar vigas de techo expuestas o sellar fisuras en cimientos — se necesita un contratista con licencia estatal. En Hawái, contratar a un operario sin licencia para trabajos estructurales puede ser causa suficiente para que su aseguradora rechace una reclamación posterior al desastre, incluso si los daños son evidentes.
Caso concreto: propietarios en Kahului con ventanas instaladas en 2007
Considere el caso de una familia propietaria de una vivienda en Kahului, Maui, construida en 2006 con ventanas de aluminio de serie instaladas en 2007. La norma de construcción vigente en Hawái (según el Hawaii State Building Code basado en IBC 2018) exige que las ventanas residenciales resistan vientos de diseño de al menos 145 km/h en zonas de exposición moderada. Las ventanas de aluminio estándar de esa generación, sin haber sido actualizadas, tienen una resistencia certificada típica de entre 105 y 120 km/h.
Si Fausto llega a Maui como tormenta tropical con ráfagas de 110 a 120 km/h — escenario que los meteorólogos consideran posible para el miércoles — esas ventanas están operando en el límite o por encima de su capacidad estructural certificada.
Un contratista que instale láminas de protección de impacto temporales (polietileno de alta resistencia de 6 mil) cobra entre $150 y $400 por ventana en Hawái según tamaño y accesibilidad. Para una vivienda de tres dormitorios con 8 ventanas expuestas al viento, la inversión preventiva sería de $1,200 a $3,200 este fin de semana.
¿Cuál es el costo de no actuar? El costo promedio de reemplazar una ventana rota más los daños internos por infiltración de agua (paredes, pisos, muebles) en una tormenta tropical asciende a entre $3,500 y $8,000 por apertura en Hawái, sin contar el tiempo de espera para materiales y mano de obra — que tras un desastre en las islas puede extenderse entre 6 y 14 semanas. Para esa vivienda de Kahului con 8 ventanas vulnerables, la diferencia entre actuar y no actuar podría ser de $28,000 a $64,000 en daños combinados, una cifra que muchas pólizas de seguro no cubren en su totalidad cuando no existe documentación de inspección previa.
Cuánto cuestan las reparaciones más comunes y cuándo necesita un profesional con licencia
Los daños más frecuentes tras el paso de una tormenta tropical en Hawái incluyen:
- Reparación parcial de techo: entre $3,500 y $18,000 según la extensión del daño
- Infiltración de agua por ventanas o techos: $2,500 a $12,000 por habitación afectada
- Daños a pisos por inundación: $5 a $22 por pie cuadrado (laminado o madera)
- Reparaciones eléctricas por humedad: $900 a $4,500
Para cualquier reparación que involucre la estructura del techo, el sistema eléctrico, la fontanería o los cimientos, la ley de Hawái (HRS Capítulo 444) exige un contratista con licencia emitida por el Contractors License Board del estado. Trabajar con un profesional con licencia no solo garantiza la calidad del trabajo — es condición contractual en la mayoría de las pólizas de seguro para que una reclamación sea procesada sin disputas.
Nota: Este artículo tiene fines informativos. Para asesoramiento específico sobre su propiedad, consulte a un contratista con licencia estatal en Hawái.
Qué hacer hoy: las acciones que no pueden esperar hasta el lunes
Tiene este fin de semana para actuar antes de que Fausto se acerque. Un contratista con experiencia puede completar una inspección básica y las protecciones esenciales en 3 a 6 horas para una vivienda unifamiliar típica.
Acciones que puede hacer usted mismo hoy:
- Mover muebles de exterior, macetas pesadas y todo objeto que pueda convertirse en proyectil al interior o al garaje
- Limpiar las canaletas de hojas y escombros para asegurar el drenaje
- Identificar y probar las llaves de corte del gas y el agua principales
- Preparar un kit básico de emergencia: agua para 3 días (1 galón por persona por día), linterna, radio a pilas, documentos importantes en una bolsa impermeable
Acciones que requieren un contratista con licencia:
- Instalación de láminas de protección en ventanas y puertas expuestas
- Inspección y sellado de penetraciones en el techo o claraboyas
- Refuerzo de puertas corredizas de vidrio
- Comprobación y conexión de generadores portátiles a circuitos internos
Si su vivienda tiene más de 15 años y no ha pasado por una inspección de resistencia al viento, este es el momento de hacerlo. Puede encontrar contratistas especializados en preparación ante huracanes en Hawái a través del directorio de especialistas en mejoras del hogar de ExpertZoom, donde puede comparar profesionales con licencia estatal y ver valoraciones de otros propietarios.
La preparación ante un huracán no garantiza que su hogar quedará intacto — pero determina la diferencia entre daños menores manejables y una reparación que puede durar meses y costar decenas de miles de dólares. Fausto llega el martes. El tiempo para actuar es ahora.

Daniel Rodríguez