Holly Rowe, la reportera de campo de ESPN, volvió este sábado 17 de octubre de 2026 a la banda del estadio LaVell Edwards, en Provo (Utah), para cubrir el duelo entre BYU, número 8 del ranking, y Notre Dame, número 2. Fue su primera vez en esa línea de banda desde 2003, según el Deseret News, y el partido arrancó a las 5:30 p.m. hora de la montaña.
Detrás de la nostalgia hay un dato práctico que muchos aficionados pasan por alto: cubrir o presenciar un partido universitario al aire libre en octubre significa pasar entre tres y cuatro horas de pie, expuesto al frío, al viento y al ruido. Esa exposición tiene consecuencias reales para el cuerpo.
Una banda de campo que es también un puesto de trabajo exigente
Según el Deseret News, publicado el 14 de octubre de 2026, Rowe empezó su carrera en BYU: estudió allí dos años, presentó noticias en KBYU-TV y fue reportera de banda del Blue and White Sports Network entre 1993 y 1997. ESPN la contrató a tiempo completo poco después de que en 1995 se ofreciera como voluntaria para cubrir un hueco en la transmisión de ABC del BYU-Utah.
Hoy, tres décadas después, sigue trabajando en la banda. Fue inducida al Salón de la Fama del Deporte de Utah en 2025 y, según sus propias declaraciones al diario, quiere que "las niñas pequeñas" sepan que pertenecen a ese lugar.
Ese oficio implica caminar sobre césped, permanecer de pie sin descanso, hablar sobre el rugido de decenas de miles de personas y mantener la voz clara frente a la cámara. Es una carga física que se parece más a la de un trabajador al aire libre que a la de un espectador.
Lo que el frío de octubre hace a tu cuerpo
La mayoría de los aficionados que llenan un estadio en Utah, Indiana o Michigan en octubre no piensa en la hipotermia. Sin embargo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos explican que la exposición prolongada al frío puede causar hipotermia incluso con temperaturas que no parecen extremas, sobre todo si hay viento o humedad.
Los especialistas en medicina deportiva y medicina familiar suelen señalar cuatro grupos de riesgo en estas jornadas:
- Adultos mayores, que regulan peor la temperatura corporal.
- Personas con enfermedades cardiovasculares, para quienes el frío aumenta la presión arterial y el esfuerzo del corazón.
- Personas con asma o EPOC, en quienes el aire frío puede provocar broncoespasmo.
- Niños pequeños, que pierden calor con mayor rapidez que los adultos.
Los síntomas de alerta incluyen escalofríos intensos, torpeza en las manos, habla arrastrada y confusión. Si aparecen, conviene salir del frío, quitar la ropa mojada y buscar atención médica.
Cuándo consultar a un médico antes de ir al estadio
Muchas personas posponen la consulta hasta que algo falla. Un médico de atención primaria o un cardiólogo puede revisar en pocos minutos si tu medicación, tu presión arterial o tu condición respiratoria exigen precauciones adicionales antes de pasar una tarde entera a la intemperie.
También es el momento de hablar de la voz. Quienes gritan durante horas, igual que quienes trabajan hablando en ambientes ruidosos, pueden acabar con ronquera persistente. Si dura más de dos semanas, un otorrinolaringólogo debe examinar las cuerdas vocales.
El ruido, la voz y el cansancio acumulado
El frío no es el único factor. Un estadio lleno de más de 60.000 personas puede superar con facilidad los 100 decibelios en los momentos de mayor tensión, un nivel que, mantenido durante horas, puede provocar zumbido temporal en los oídos. Los audiólogos recomiendan tapones de espuma o filtros para conciertos y eventos deportivos, sobre todo en niños, que los usan muy poco.
A ello se suma el cansancio. Estar de pie y en tensión durante cuatro horas, después de una semana de trabajo, reduce la atención y aumenta el riesgo de tropiezos en las escaleras de las gradas. Los fisioterapeutas aconsejan calzado con buena sujeción, alternar el peso entre ambas piernas y estirar pantorrillas y espalda baja en el medio tiempo.
Quienes trabajan en la banda, como Rowe, aprenden a dosificar la energía y a cuidar la voz con agua tibia y descansos breves. El aficionado puede copiar esas rutinas con muy poco esfuerzo.
Un caso concreto: cuatro horas a la intemperie
Imagina a un aficionado de 62 años, con hipertensión controlada con medicación, que asiste a un partido nocturno de octubre. El juego comienza a las 5:30 p.m. y, entre el calentamiento, el medio tiempo y los tiempos muertos, él pasa unas 4 horas en las gradas. Al caer el sol, la temperatura baja a unos 40 °F (4 °C), con viento moderado.
Si lleva solo una chaqueta ligera y permanece sentado sin moverse, su cuerpo pierde calor más rápido de lo que lo produce. El frío contrae los vasos sanguíneos, y esa vasoconstricción puede elevar su presión arterial varios puntos por encima de lo habitual.
Si además toma un diurético, que aumenta la pérdida de líquidos, y bebe poca agua porque "hace frío", el riesgo de mareo y de arritmia sube. En ese caso, lo razonable es que hable con su médico antes del partido, lleve tres capas de ropa, guantes y gorro, y se levante cada 30 minutos a caminar unos minutos.
Si, por el contrario, ya tiene mareo, dolor en el pecho o falta de aire en mitad del partido, no debe esperar al final: tiene que acudir de inmediato al puesto médico del estadio o llamar al 911. La diferencia entre una tarde memorable y una visita a urgencias puede estar en ese chequeo previo de diez minutos.
Qué hacer antes del próximo partido
La temporada universitaria sigue, y con ella llegan más noches frías en estadios abiertos. Estas medidas sencillas reducen el riesgo:
- Vístete en capas. Una capa interior que aleje la humedad, una intermedia aislante y una exterior cortaviento.
- Protege extremidades y cabeza. Gorro, guantes y calcetines de lana, porque por ahí se pierde calor con rapidez.
- Hidrátate y come. El cuerpo gasta más energía para mantenerse caliente.
- Muévete. Camina unos minutos cada media hora para mantener la circulación.
- Conoce tus límites. Si tienes una enfermedad crónica, consulta antes con tu médico.
Esta información es general y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Si tienes una condición cardíaca, respiratoria o cualquier otra enfermedad crónica, los médicos de Expert Zoom pueden orientarte antes de tu próxima salida: consulta a un especialista en la categoría de Salud y llega al estadio con un plan.
Mientras tanto, Rowe y su equipo seguirán en la banda semana tras semana. Para quienes los vemos desde la grada, el mejor equipo de protección es informarse antes de que llegue el primer silbatazo.
Más información oficial
Para conocer los signos de alerta y las medidas de prevención, consulta la guía de los CDC sobre seguridad en clima invernal, que detalla cómo actuar ante el frío extremo y la exposición prolongada.
Si tu preocupación es cardiovascular, un médico de atención primaria puede coordinar el chequeo previo que necesitas. La planificación de una tarde de fútbol empieza, a menudo, en un consultorio. Un par de preguntas sencillas sobre medicación, hidratación y ropa pueden evitar un susto en las gradas y permitirte disfrutar del partido hasta el último minuto.

Sofía García