La muerte de Franco Baresi el 31 de julio de 2026 a los 66 años ha sacudido al mundo del fútbol. El legendario defensor del AC Milan, ícono de tres décadas y vicepresidente honorífico del club rossonero, libró durante meses una batalla silenciosa contra un nódulo pulmonar. Su partida llega solo días después de que el propio AC Milan desmintiera rumores falsos sobre su fallecimiento circulados en redes sociales. Hoy, mientras el deporte mundial llora a una leyenda, los asesores en gestión patrimonial recuerdan una verdad que el caso Baresi pone de manifiesto: los grandes patrimonios deportivos necesitan planificación con décadas de antelación.
El adiós a un símbolo del fútbol mundial
Franco Baresi debutó en el AC Milan con apenas 17 años en la temporada 1977-78. Durante veinte años de carrera, fue capitán del equipo rossonero durante quince temporadas, conquistando seis títulos de la Serie A y tres Copas de Europa. Su patrimonio estimado al momento de su fallecimiento rondaba los $15-20 millones de dólares, según fuentes especializadas en finanzas deportivas.
El club italiano publicó el 31 de julio de 2026 en su sitio oficial un comunicado bajo el título "FRANCO BARESI FOREVER", confirmando su fallecimiento. Los rumores habían comenzado a circular el 29 de julio; el Milan los desmintió de inmediato. Baresi había sido operado en agosto de 2025 para extirpar un nódulo pulmonar y había comenzado un tratamiento de inmunoterapia poco después.
Su caso ilumina una realidad que muchos deportistas de élite y profesionales de altos ingresos desatienden: la planificación del patrimonio debe comenzar mucho antes de que la salud se convierta en una incógnita. Cuando una enfermedad grave irrumpe en la vida de alguien, el margen para estructurar correctamente los activos se reduce de manera drástica.
Lo que revelan los expertos: el patrimonio deportivo tiene vulnerabilidades específicas
Los asesores financieros que trabajan con deportistas, artistas y profesionales de alto rendimiento señalan que el error más frecuente no es la falta de dinero: es la ausencia de estructura. Un plan patrimonial sólido abarca testamento actualizado, trust o fideicomiso, seguro de vida, directivas de salud y poder notarial. Sin estos instrumentos, incluso un patrimonio de siete cifras puede quedar paralizado durante años en un proceso judicial.
La carrera de Baresi ilustra otro desafío específico del deporte profesional: la concentración temporal de ingresos. La mayoría de los grandes futbolistas generan el grueso de su fortuna entre los 20 y los 35 años, pero su expectativa de vida es similar a la del resto de la población. Eso significa que el patrimonio debe durar cuatro o cinco décadas más. La gestión de inversiones, los derechos de imagen y la planificación sucesoria deben adaptarse a cada etapa.
En Estados Unidos, las implicaciones fiscales son particularmente relevantes. El impuesto federal sobre sucesiones (estate tax) puede alcanzar hasta el 40% del valor del patrimonio que supere el umbral de exención, fijado en $13,61 millones para 2026, según el Servicio de Rentas Internas de EE.UU.. Para un patrimonio de $15-20 millones como el estimado de Baresi, la planificación adecuada puede marcar una diferencia de millones de dólares entre los herederos.
Caso concreto: qué ocurre con un patrimonio de $15M sin planificación en EE.UU.
Imagina la situación de un exdeportista profesional de 62 años residente en California que acumula un patrimonio neto de $15 millones: una propiedad valorada en $4 millones, inversiones en bolsa por $8 millones y contratos activos de derechos de imagen por $3 millones. Fallece sin testamento, sin trust ni directiva médica actualizada.
Si no existe un plan patrimonial:
El patrimonio entra en sucesión judicial (probate), un proceso que en California puede durar entre 18 meses y 4 años. Los honorarios del administrador judicial oscilan entre el 4% y el 7% del valor bruto del patrimonio: en este caso, hasta $1,05 millones solo en costos procesales. El patrimonio total de $15 millones supera el umbral de exención federal de $13,61 millones por $1,39 millones, generando una factura de impuesto de sucesiones de hasta $556.000 adicionales. Los derechos de imagen activos, si no están asignados contractualmente, pueden quedar en disputa entre herederos durante años y perder valor durante el litigio.
Si existe un plan patrimonial estructurado:
Un revocable living trust (fideicomiso revocable en vida) transfiere los activos directamente a los beneficiarios designados sin pasar por sucesión judicial. Con una estrategia de donaciones anuales — el límite de exclusión anual del gift tax es de $18.000 por donatario en 2026 — el patrimonio tributable puede reducirse sistemáticamente. Un seguro de vida irrevocable (ILIT) puede cubrir la carga del impuesto de sucesiones sin que los herederos tengan que liquidar activos en un momento desfavorable del mercado.
La diferencia entre estos dos escenarios puede traducirse en $1,5 a $3 millones adicionales que llegan a la familia en lugar de quedar absorbidos por costos judiciales e impuestos. Para familias de clase media con patrimonios de $500.000 a $2 millones, el efecto proporcional puede ser igualmente significativo.
Derechos de imagen y activos digitales: el patrimonio que se olvida
El caso Baresi pone en evidencia otro capítulo del patrimonio moderno que rara vez aparece en el testamento: los derechos de imagen postmortem. En Estados Unidos, la duración de estos derechos varía según el estado. En California, los derechos de imagen de una persona fallecida están protegidos hasta 70 años después de su muerte (California Civil Code §3344.1). En Nueva York, la protección alcanza los 40 años.
Para un exfutbolista con contratos publicitarios, apariciones en videojuegos (como los modos de leyendas de EA Sports) o acuerdos de licencia, estos derechos pueden representar ingresos significativos para sus herederos durante décadas, pero solo si están correctamente estructurados en el plan patrimonial. Sin cláusulas específicas en el testamento o en un trust, los herederos pueden encontrarse litigando por activos que no estaban contemplados.
Los activos digitales también forman parte de este universo a menudo ignorado: criptomonedas, cuentas de inversión en línea, colecciones de NFT o regalías de plataformas de streaming. Sin instrucciones claras de acceso y transferencia, estos activos pueden perderse permanentemente.
Según datos disponibles en literatura financiera especializada, más de la mitad de los adultos estadounidenses carece de un testamento actualizado. Entre quienes tienen patrimonio superior a un millón de dólares, el porcentaje de planes patrimoniales desactualizados supera el 40%. Casos similares al de Ronaldinho, quien pasó de la ruina financiera a reconstruir su patrimonio, demuestran que la gestión activa del patrimonio deportivo puede marcar la diferencia entre el legado y el litigio.
Las tres señales de que debes actuar ahora
Los especialistas en gestión patrimonial identifican tres momentos críticos que obligan a una revisión inmediata del plan:
Al alcanzar el primer millón de patrimonio neto. Cuando los activos superan ese umbral, la sucesión sin testamento puede generar conflictos familiares y costos procesales evitables. Un trust básico y un testamento actualizado son el punto de partida mínimo.
Al inicio de un cambio de vida importante. Matrimonio, divorcio, nacimiento de hijos, retiro profesional, o el diagnóstico de una enfermedad grave: cada uno de estos eventos debe activar de inmediato una revisión integral del plan patrimonial. Las directivas de salud y el poder notarial son especialmente urgentes ante un diagnóstico serio.
Entre los 55 y los 60 años, independientemente del estado de salud. Algunas estrategias de reducción del patrimonio tributable — como los charitable remainder trusts o las donaciones programadas — requieren tiempo para ser eficaces. Comenzar el proceso a los 65 años puede limitar las opciones disponibles.
Lo que puede hacer un asesor en gestión patrimonial
La primera consulta con un especialista permite mapear todos los activos (físicos, financieros, digitales y derechos), identificar la carga fiscal potencial según el estado de residencia, diseñar una estructura legal que garantice que la voluntad del titular se cumple y actualizar beneficiarios en pólizas de seguro y cuentas de inversión.
El proceso no tiene que ser complejo. En muchos casos, una revisión de dos o tres sesiones con un asesor certificado es suficiente para poner en orden un patrimonio de tamaño medio. Lo que sí es complejo, y costoso, es actuar demasiado tarde.
Aviso: este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento legal ni financiero. Para situaciones específicas, consulta a un profesional certificado en planificación patrimonial.
La partida de Franco Baresi a los 66 años es un recordatorio de que el tiempo no avisa. En Expert Zoom, puedes conectar con un asesor en gestión patrimonial que te ayudará a proteger lo que has construido — para que tu legado llegue a quienes más importan.

Andrea García