FotMob, la aplicación noruega de resultados de fútbol en vivo, encabezó las listas de descargas en Estados Unidos durante la primera quincena de julio de 2026, impulsada por sus nuevas funciones para el Mundial: cuadro de eliminatorias, predictor de partidos y un marcador en directo con encuestas y reacciones. Detrás de esa comodidad para seguir a tu selección, sin embargo, se esconde un intercambio que la mayoría de los aficionados hispanos nunca leen: sus datos personales. La ficha de privacidad publicada en la App Store de Apple advierte que la app puede recopilar información utilizada para rastrear al usuario a través de aplicaciones y sitios web de otras empresas.
Ese detalle, fácil de pasar por alto entre un gol y otro, es exactamente el tipo de letra pequeña que un especialista en tecnología de la información recomienda revisar antes de que empiece la fiebre mundialista.
Qué recopila realmente una app de resultados
Las aplicaciones de marcadores no viven solo de las suscripciones. Según análisis del modelo de negocio de FotMob, buena parte de sus ingresos proviene de publicidad segmentada para los usuarios que no pagan, de colaboraciones con casas de apuestas y de acuerdos de licenciamiento de datos. En la práctica, eso significa que la aplicación tiene incentivos económicos para saber quién eres, qué equipos sigues, dónde estás y con qué frecuencia abres la app.
La firma de privacidad Incogni, en su investigación de 2026 sobre las prácticas de datos en las apuestas deportivas en línea, documentó que este ecosistema de aplicaciones deportivas y de apuestas comparte identificadores de dispositivo, ubicación y comportamiento con redes publicitarias y terceros. El aficionado promedio no percibe ese flujo porque ocurre en segundo plano, sin una pantalla que lo explique con claridad.
El problema no es exclusivo de una marca. Es la arquitectura del negocio: cuando una app es gratuita y vive de la publicidad, el producto que se vende suele ser tu perfil.
Por qué importa para el aficionado hispano en EE. UU.
Para millones de familias latinas en Estados Unidos, seguir el fútbol es parte de la vida diaria, y el Mundial 2026 —disputado en suelo norteamericano— multiplica el uso de estas herramientas. Pero cuantas más apps de marcadores, apuestas y estadísticas instalamos, más piezas de nuestra identidad digital quedan dispersas.
El riesgo concreto no es abstracto. Los identificadores de ubicación y los patrones de uso pueden combinarse para deducir tu domicilio, tu rutina y hasta tu situación económica. En el caso de las apps vinculadas a apuestas —como ocurre cuando una aplicación de resultados enlaza con plataformas de juego, un terreno que ya abordamos en nuestra cobertura sobre las apuestas legales alrededor de partidos del Mundial— ese perfil puede alimentar mensajes diseñados para incentivar el gasto.
La Comisión Federal de Comercio (FTC) ha llevado casos contra empresas de publicidad móvil que rastreaban la ubicación de los usuarios pese a que estos creían tenerla en privado. La agencia mantiene una guía en español sobre privacidad y seguridad en línea que conviene consultar antes de conceder permisos a la ligera.
Los tres permisos que un experto revisaría primero
Un consultor en tecnología de la información suele empezar por lo más rentable en términos de protección: los permisos del sistema operativo.
Ubicación. Casi ninguna app de resultados necesita tu ubicación precisa y permanente para mostrarte un marcador. Cambiar el permiso a "solo mientras uso la app" o, mejor aún, a "nunca", corta de raíz uno de los datos más sensibles.
Rastreo entre apps. En iPhone, la opción "Pedir a las apps que no rastreen" (App Tracking Transparency) bloquea el identificador publicitario que permite seguirte de una aplicación a otra. En Android, restablecer el ID de publicidad y limitar la personalización de anuncios cumple una función parecida.
Notificaciones y segundo plano. Las apps que se actualizan constantemente en segundo plano tienen más oportunidades de enviar y recibir datos. Desactivar la actualización en segundo plano para las que no la necesitan reduce esa exposición y, de paso, ahorra batería.
Ninguno de estos ajustes te impide ver el partido. Simplemente reequilibran el intercambio a tu favor.
Cuándo conviene la ayuda de un profesional
Para un usuario individual, revisar una app es cuestión de minutos. Pero muchos hogares latinos comparten dispositivos, gestionan tabletas de los niños o usan teléfonos del trabajo, y ahí las cosas se complican. También los pequeños negocios —una peña futbolera, un bar deportivo, una liga amateur— manejan dispositivos y redes wifi donde estas apps conviven con datos de clientes.
En esos escenarios, un especialista en tecnología de la información puede auditar qué aplicaciones están instaladas, qué permisos acumulan, si comparten red con equipos sensibles y cómo configurar controles parentales o perfiles separados. La inversión de una consulta suele ser menor que el costo de una filtración de datos o de un cargo no deseado ligado a una app de apuestas.
Qué hacer hoy, antes del próximo partido
No hace falta desinstalar tu app favorita para proteger tu privacidad. El primer paso es entrar a los ajustes de tu teléfono, buscar la aplicación de resultados y revisar, uno por uno, los permisos que le concediste. El segundo es leer —aunque sea en diagonal— la ficha de privacidad en la tienda de aplicaciones antes de instalar cualquier novedad mundialista. El tercero, si gestionas varios dispositivos o un negocio, es consultar a un experto que ordene todo el ecosistema.
El Mundial 2026 durará unas semanas. Los datos que entregues durante ese entusiasmo pueden circular durante años. Disfrutar del fútbol y cuidar tu información no son objetivos opuestos: solo requieren un par de decisiones informadas antes del silbatazo inicial.
Este artículo tiene fines informativos y no constituye asesoría legal ni de seguridad específica. Para configuraciones sensibles de dispositivos o redes empresariales, consulta a un especialista en tecnología de la información.

Andrea Martínez