El 13 de octubre de 2026, los 17 miembros de la expedición "Taraia Object" desembarcaron en el atolón de Nikumaroro, en el Pacífico central, con un objetivo histórico: encontrar los restos del avión de Amelia Earhart, desaparecida en 1937. Lo que no esperaban es que el mayor obstáculo no fuera el océano ni el clima, sino unos crustáceos de hasta cuatro kilogramos con pinzas capaces de triturar cocos. Los cangrejos de coco (Birgus latro) están monopolizando los titulares en todo el mundo esta semana, y la reacción viral de las redes no ha tardado. Pero más allá del asombro, ¿qué debería saber alguien que viaja a zonas del Pacífico donde viven estos animales? Y si alguna vez se cruza con uno, ¿qué puede costarle no haber consultado antes con un experto?
La expedición Earhart frenada por el crustáceo más grande del mundo
Según el boletín publicado por la Universidad de Purdue el 13 de octubre de 2026, la tripulación llegó a las costas de Nikumaroro —un atolón deshabitado del estado de Kiribati— tras cinco días de navegación. Los exploradores cortaron un sendero entre la vegetación y se toparon con al menos cuatro cangrejos de coco en el camino. Gizmodo informó ese mismo día que la presencia masiva de estos animales nocturnos en la isla obliga al equipo a pernoctar a bordo del barco, renunciando a acampar en tierra.
El impacto visual no ha tardado en viralizarse: imágenes de cangrejos de casi un metro de envergadura trepando palmeras y destrozando cocos con sus pinzas han disparado las búsquedas del término "coconut crabs" en Estados Unidos esta semana. Sin embargo, el morbo mediático suele dejar fuera la información que realmente importa: estos animales están protegidos por leyes internacionales y federales, pueden vivir hasta 60 años y representan un riesgo concreto para los viajeros que los encuentran sin preparación.
Qué son exactamente los cangrejos de coco
Birgus latro es el artrópodo terrestre más grande del planeta. Puede alcanzar un metro de envergadura entre patas y pesar entre 2 y 4 kilogramos, con casos documentados de hasta 6 kilos. Sus pinzas generan una fuerza de compresión de hasta 3.000 newtons, comparable a la mordedura de un cocodrilo pequeño, y son capaces de escalar palmeras, abrir cocos y desgarrar carne. Un estudio publicado en PLOS ONE documentó, por primera vez, a uno de estos animales cazando y matando activamente a un pájaro marino en una isla del Índico.
Se distribuyen por islas del Océano Índico y el Pacífico: desde las Seychelles hasta las Islas Marshall, pasando por Guam y las Islas Marianas del Norte, territorios de Estados Unidos. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) los clasifica como especie "vulnerable", con poblaciones en declive debido a la caza para consumo local y a la destrucción de su hábitat costero.
Son de hábitos nocturnos: pasan el día en madrigueras o grietas rocosas y salen al anochecer. Son omnívoros oportunistas —cocos, frutas caídas, cadáveres de animales, polluelos de aves marinas— y tienen un olfato extraordinariamente agudo que les permite detectar comida a centenares de metros. Esa misma capacidad les llevó, décadas atrás, a destruir el equipo de varios campamentos científicos en busca de provisiones.
Lo que un veterinario especializado en fauna silvestre explicaría
Los cangrejos de coco no son depredadores agresivos por naturaleza, pero reaccionan con violencia cuando se sienten amenazados, acorralados o manipulados sin conocimiento. Un veterinario especializado en fauna del Pacífico destacaría varios puntos que los titulares virales no mencionan:
Fuerza de la pinza. Una presión de 3.000 newtons sobre un dedo puede fracturar huesos en fracciones de segundo. No existe la opción de "soltarlo suavemente": en muchos casos, el animal mantiene la presa durante varios minutos, y intentar forzarlo a abrir la pinza empeora la lesión.
Riesgo bacteriano. Los cangrejos se alimentan de carroña y materia orgánica en descomposición. Una herida producida por la pinza puede introducir bacterias como Vibrio vulnificus o Aeromonas hydrophila, que en personas con el sistema inmunológico comprometido —o simplemente en ambientes tropicales húmedos— pueden derivar en infecciones graves que requieren hospitalización.
Invisibilidad nocturna. La mayoría de los incidentes con viajeros ocurren de noche, cuando el cangrejo está activo y la persona no lo detecta hasta que está a centímetros. En la expedición Earhart, los propios investigadores admiten que la oscuridad hace imposible un censo visual fiable de la isla.
Protección legal federal. Birgus latro está listado en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES), que regula su comercio internacional. En Estados Unidos, capturar, transportar o poseer uno sin los permisos correspondientes viola la Ley Lacey del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE.UU. (USFWS), con multas de hasta 50.000 dólares y penas de hasta cinco años de prisión.
Consultar antes del viaje con un veterinario o experto en fauna silvestre es una inversión mucho más barata que las consecuencias de no hacerlo.
Caso concreto: Carlos viaja a Guam sin saber lo que le espera
Carlos tiene 35 años, trabaja como técnico de TI en Miami y planea pasar diez días en Guam en noviembre de 2026. Le atrae el senderismo nocturno por los acantilados del norte de la isla. Nadie le advirtió sobre la presencia de cangrejos de coco en los senderos del Parque Nacional de la Bahía de Guam.
Al tercer día, ya de noche, alumbra con su linterna lo que parece una roca grande en el camino. Intenta apartarla con el pie para fotografiarla. La pinza se cierra sobre su sandalia izquierda y le fractura el segundo metatarso.
Si la lesión es una contusión sin fractura: atención de urgencias en el Guam Memorial Hospital oscila entre 400 y 800 dólares sin seguro médico internacional vigente. Antibióticos preventivos: entre 80 y 150 dólares. Coste total estimado: 500-950 dólares, más la jornada perdida.
Si hay fractura, como en este caso: radiografías, inmovilización y seguimiento ambulatorio cuestan entre 1.200 y 2.500 dólares. Si se desarrolla una infección bacteriana (osteomielitis, posible en heridas contaminadas con material orgánico tropical), la hospitalización de tres a cinco días suma entre 5.000 y 12.000 dólares adicionales, según las tarifas del Guam Regional Medical City. La modificación del billete de regreso para viajar con el pie elevado puede añadir hasta 1.800 dólares.
La alternativa: una consulta previa con un veterinario o experto en fauna del Pacífico a través de una plataforma de consulta online ronda los 60-120 dólares. En una sesión de 30 minutos habría sabido: llevar botas cerradas, usar linterna de alta potencia, mantener al menos dos metros de distancia y nunca acercarse sin identificar primero el terreno. La diferencia entre un viaje de 3.000 dólares y una factura médica de más de 14.000 puede resumirse en una sola consulta previa.
¿Pueden tenerse como mascotas en Estados Unidos?
La pregunta se multiplica en redes cada vez que los cangrejos de coco aparecen en las noticias. La respuesta es clara: en la práctica, no, y las consecuencias de intentarlo son graves.
El estatus CITES Apéndice II no prohíbe su tenencia, pero impone requisitos de permiso de importación tan estrictos que resultan inaccesibles para particulares. A nivel estatal, California, Texas, Florida y Nueva York, entre otros, prohíben la tenencia de crustáceos protegidos sin licencia de exhibición zoológica. Las multas estatales pueden sumar entre 10.000 y 25.000 dólares adicionales a las federales. La Ley Lacey convierte en delito federal la adquisición, posesión o transporte de fauna capturada ilegalmente, incluso si la compra se hizo fuera de Estados Unidos.
Un abogado especializado en derecho medioambiental o un veterinario con conocimiento en fauna protegida puede asesorar a cualquier persona que haya adquirido o encontrado uno de estos animales sobre sus obligaciones legales antes de que la situación se complique.
Qué hacer si viajas a zonas con cangrejos de coco
Si planeas visitar Guam, las Islas Marianas del Norte, las Islas Cook o cualquier otro destino del Pacífico donde Birgus latro es nativo, seis medidas prácticas recomendadas por veterinarios de fauna silvestre:
- Calzado cerrado y resistente en cualquier actividad nocturna en exteriores.
- Linterna de alta potencia para identificar el terreno antes de pisarlo.
- Distancia mínima de dos metros si se avista uno, sin importar su tamaño aparente.
- No ofrecer comida ni intentar fotografiarlos de cerca.
- Reportar avistamientos inusuales en Hawaii al Departamento de Agricultura del Estado (HDOA), dado su historial como especie potencialmente invasora.
- Consultar a un experto antes del viaje para que pueda recibir información específica sobre el destino, los riesgos locales y los protocolos de seguridad con fauna silvestre.
La expedición a Nikumaroro seguirá produciendo noticias en los próximos días mientras el equipo intenta resolver el mayor misterio de la aviación del siglo XX. Los cangrejos de coco seguirán allí cuando el barco se marche, como llevan haciendo durante millones de años. La pregunta es si la próxima persona que se los cruce lo hará con el conocimiento y la preparación necesarios —o si habrá necesitado primero una factura médica para recordarlo.
¿Tienes preguntas sobre fauna silvestre, animales exóticos o qué hacer si te encuentras con uno? Consulta con un veterinario experto a través de Expert Zoom y obtén una respuesta personalizada desde donde estés.
Aviso: Este artículo tiene fines informativos. Ante cualquier lesión causada por fauna silvestre, busca atención médica de urgencia de inmediato.

Elena Rodríguez