El 10 de abril de 2026, el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (DHS) publicó un video en redes sociales mostrando agentes del ICE al ritmo de "Diet Pepsi", la canción de Addison Rae. El pie de foto era directo: "ICE is HOT" y un enlace para solicitar empleo como agente federal. Lo que nadie en el DHS anticipó fue que Addison Rae respondería con una herramienta legal que horas después silenciaba el video: un copyright strike.
La canción fue removida del post. El video quedó sin audio. Y Addison Rae se convirtió en la artista del momento no por su música, sino por una decisión legal que muchos artistas —incluyendo Taylor Swift, según señalaron sus seguidores— nunca se atrevieron a tomar frente a usos no autorizados de sus obras por parte de figuras o entidades de poder.
¿Puede el Gobierno usar tu música sin permiso?
La pregunta parece absurda, pero tiene una respuesta legal específica: no necesariamente. Aunque muchas personas asumen que el Gobierno federal tiene derechos especiales sobre el contenido de terceros, los organismos gubernamentales están sujetos a las mismas leyes de copyright que cualquier otro usuario de contenido.
La Ley de Derechos de Autor de los Estados Unidos (Copyright Act of 1976) protege las obras creativas desde el momento de su creación, sin necesidad de registro. Esto incluye canciones, videos, fotografías y cualquier otra obra original. El propietario del copyright tiene el derecho exclusivo de decidir cómo, cuándo y en qué contexto se utiliza su obra.
Cuando el DHS usó "Diet Pepsi" en su video de reclutamiento del ICE, no contaba con una licencia de sincronización (sync license) —el tipo de autorización necesaria para usar música en un video con propósitos de comunicación o publicación. Sin esa licencia, el uso era técnicamente una infracción.
Según la Oficina de Derechos de Autor de los Estados Unidos, cualquier persona o entidad que desee usar una obra protegida en formato audiovisual —incluyendo videos en redes sociales— debe obtener una licencia de sincronización del propietario del copyright de la composición musical y, en algunos casos, también del propietario del máster de la grabación. Más información disponible en copyright.gov/dmca.
Qué es el copyright strike y cómo funciona
Lo que Addison Rae utilizó fue el mecanismo de la Ley de Derechos de Autor del Milenio Digital, conocida como DMCA (Digital Millennium Copyright Act). Esta ley —aprobada en 1998— creó un sistema de notificación y respuesta (notice and takedown) que permite a los propietarios de derechos reclamar la remoción de contenido que infringe su copyright en plataformas digitales.
El proceso es relativamente sencillo:
- El propietario del copyright identifica el contenido infractor
- Envía una notificación formal a la plataforma (en este caso, la red social donde DHS publicó el video)
- La plataforma está obligada por ley a desactivar o remover el contenido en cuestión
- El infractor tiene un plazo para responder con una contrademanda si considera que el uso era legítimo (por ejemplo, amparado por el fair use)
En el caso de Rae, el copyright strike desactivó el audio del video del DHS. El gobierno podría haber presentado una contra-notificación argumentando fair use, pero aparentemente optó por no hacerlo.
¿El gobierno puede alegar "fair use"?
El concepto de fair use o uso justo permite en ciertos casos usar material protegido sin autorización del dueño del copyright. Los cuatro factores que los tribunales evalúan para determinar si aplica son:
El propósito del uso. Los usos comerciales o que compiten directamente con el mercado del titular del copyright pesan en contra del fair use. El uso gubernamental no es automáticamente "sin fines comerciales".
La naturaleza de la obra. Las obras creativas como canciones gozan de mayor protección que obras más funcionales.
La cantidad de la obra usada. Usar el fragmento más reconocible de una canción —como su estribillo— pesa en contra del fair use.
El efecto sobre el mercado. Si el uso puede perjudicar el valor comercial de la obra original o su potencial de licenciamiento, eso pesa fuertemente en contra del fair use.
En el caso del video del DHS, el uso de "Diet Pepsi" cumplía varios de estos factores en contra del fair use: era la parte más memorable de la canción, se usó en un contexto de comunicación pública con un objetivo específico (reclutamiento), y podría afectar la percepción y el valor de licenciamiento de la obra si el artista no quiere asociar su imagen con el ICE.
Lecciones para artistas, creadores y músicos independientes
El caso Addison Rae vs ICE tiene implicaciones prácticas para cualquier creador de contenido, músico o artista visual en los Estados Unidos, especialmente para la comunidad latina que trabaja en la industria del entretenimiento:
Registra formalmente tu obra. Aunque el copyright existe desde la creación, el registro ante la Oficina de Derechos de Autor de los Estados Unidos otorga protecciones adicionales críticas: permite reclamar daños estatutarios de hasta $150,000 por infracción intencional y recuperar honorarios de abogado.
Conoce tu derecho de sincronización. Cualquier uso de tu música en un video —incluyendo clips en redes sociales de empresas, políticos o entidades gubernamentales— requiere una licencia de sincronización. Sin ella, tienes derecho a actuar.
El mecanismo DMCA está a tu disposición. No necesitas un abogado para enviar una notificación DMCA básica a una plataforma. Pero sí necesitas asesoramiento legal si la situación escala a disputas más complejas, especialmente cuando el infractor es una institución gubernamental.
El gobierno no tiene inmunidad de copyright. Esta es quizás la lección más importante del caso: las entidades gubernamentales, desde agencias federales como el ICE hasta municipios o escuelas públicas, deben obtener licencias adecuadas para usar obras protegidas por copyright.
El impacto cultural de una decisión legal
Más allá del aspecto jurídico, la acción de Addison Rae resonó porque demostró que los artistas tienen herramientas reales para proteger su obra de usos con los que no están de acuerdo ideológicamente. No se trata solo de dinero: es el derecho a controlar cómo y con quién se asocia tu trabajo creativo.
Para artistas latinos en los Estados Unidos, este caso ofrece un recordatorio importante: conoce tus derechos. Un abogado especializado en propiedad intelectual puede ayudarte a proteger tu obra desde el principio, antes de que un uso no autorizado —sea de una empresa, un político o una agencia federal— te obligue a reaccionar.
Consulta con un especialista en derechos de autor y propiedad intelectual en Expert Zoom para entender cómo proteger tu música y tu legado creativo.
Nota: Este artículo es informativo y no constituye asesoramiento legal. Para casos específicos, consulta a un abogado calificado.
